miércoles, 2 de abril de 2008

Illana. Guadalajara.









Illana se encuentra en el borde más meridional de la comarca de la Alcarria, donde la submeseta norte se abre hacia las llanuras que bordean el río Tajo hacia las tierras manchegas. En uno de los vallejos alcarreños localizamos Illana. Limitado su termino al norte por las sierras de la Saceda, Traserra, Altomira, Barajas y La Bugeda ya casi en los limites con la provincia de Cunca. En sus tierras se encontraban tres despoblados, Aldovera, Santa María de Cortes y Vallaga, y otras tantas ermitas, Nuestra Señora del Socorro, Santa Ana y San Juan. Illana está situada sobre una pequeña elevación, entre dos barrancos poco pronunciados. En el centro se encuentra la Villa propiamente dicha, mientras que por el norte y sur la circundan los llamados barrios de la Solana y La Umbría. En su término junto a la orilla izquierda del Tajo, se encuentra el antiguo caserío de Algarga, rodeado de huertas, olivares y viñedos. También en la margen izquierda del Tajo, junto al lugar conocido por los Castillejos; en el camino de Mazuecos, sobre una ladera nos encontramos las ruinas de la fortaleza, encomienda calatava y despoblado medieval de Vallaga conocidas como "las cuevas del marqués", con fuertes muros de gran sillarejo y enormes losas o ladrillos; con contrafuertes que dan lugar a nichos abovedados entre uno y otro, manteniendo la bóveda en la parte final de lo que era una enorme y larga nave. Parece haber sido edificio defensivo, por su estratégica situación. En ese lugar debió existir un puente del que ya en el siglo XVI sólo quedaban los arranques.
Por Illana pasaba la vía romana y luego camino real de Cuenca a Huete y a Madrid. El nombre del pueblo ya prueba su probable ascendiente romano en el topónimo Juliana. En poder de os árabes, pasando tras la reconquista del territorio en el siglo XII al alfoz o Común de Zorita, y como ella perteneció a la orden de Calatrava. A Illana se la tenía por la Villa más antigua del Común de Zorita, pues en él tenía la prerrogativa de hablar primero que los demás pueblos. Al ser enajenados de las órdenes militares todas sus posesiones y pertenencias, Illana pasó a ser de señorío real, aunque continuó en tierra de Zorita. En 1605, Felipe III vendió la villa al marqués de Almonacid, y en el siglo XVIII fué comprada por don Juan de Goyeneche quien en la meseta alcarreña fundó el Nuevo Baztán, donde construyó palacio, iglesia y colonia en torno a una floreciente industria de vidrio. Adelantándose a las futuras ideas repobladoras de Carlos III, este magnate se propuso la construcción de un un pueblo perfectamente estructurado urbanísticamente, situado en las mesetas de la baja Alcarria, y al que dió el nombre de Nuevo Baztán, en recuerdo de su tierra natal. Tal fundación la hizo en 1709, y poco después fué el notable arquitecto José Benito Churriguera quien se puso como director de las obras, levantando el pueblo entero, y en su centro el palacio del señor, la iglesia y las tres plazas mayores. Sobre la portada del templo se situaría la talla del gran santo navarro San Francisco Javier. En Nuevo Baztán puso Goyeneche una fábrica de vidrios que llegaria a alcanzar una producción de alta cálidad y mejoró el nivel de vida de las aldeas proximas poniendo en éllas industrias. Como un adelantado del Despotismo Ilustrado, desde los últimos años del siglo XVII, Goyeneche puso en marcha, en diversos pueblos en torno a Madrid, industrias de transformación de los recursos naturales de la zona. Esto fué lo que hizo en Illana, construyendo las fábricas de curtidos, cordeleria, tejidos y cordobanes, los cuatro telares de lanas y lienzos, el taller de hilados de sogas, explotándose los famosos vinos, que ya desde antes del siglo XVI gozaban de fama en la Corte. Además Goyeneche se construyo en la calle principal un fastuoso palacio de estilo barroco con un gran blasón central, muy posiblemente diseñado por el propio Churriguera. Había nacido este personaje en Arizcun, en el valle navarro del Baztán. Fué amigo personal de Carlos II "El Hechizado", tesorero de los ejércitos Reales y Contador de su segunda esposa, doña Mariana de Neoburgo. Al llegar los Borbones, continuó en la Corte contando con la confianza de Felipe V ocupando el puesto de tesorero de doña Isabel de Farnesio. Murió en 1735, a los 77 años de edad, en el Nuevo Baztán madrileño.
Un paseo por las calles de Illana permite encontrar magnífcos ejemplares de palacios del siglo XVIII, con grandes y bien trabajadas puertas, balcones y ventanas barrocas tallados en piedra. Es especialmente interesante el ya mencionado palacio barroco de Goyeneche, con portada de complicadas molduras y escudo de armas. Otro palacio a mencionar es el llamado palacio de don Miguel Palomar cuya titularidad corresponde a una familia de hidalgos emparentada con don Juan de Goyeneche. Con escudo de gran tamaño y buena talla en piedra caliza que remata la puerta de acceso. Pasa por ser uno de los más hermosos de la heráldica civil alcarreña. La puerta que remata es también muy curiosa pues se abre con un ancho portón de vano moldurado con pilastras de relieves de sillar rematadas con piramides con bolas y frontón roto en su punta para albergar el escudo, a este escudo y fachada corresponden las fotos aquí recogidas tomadas en mayo de 2007. No olvidar la casona de los Lopez Coronado, buena pieza de arquitectura popular barroca. Hay en Illana ejemplos de casas populares, ya de construcción manchega, con fachadas blancas, grandes corrales, pero con los detalles alcarreños como son enormes aleros tallados. Mencionar el ya desaparecido "barrio de las cuevas" como otro ejemplo de la arquitectura popular de viviendas talladas y habilitadas bajo tierra. La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción del siglo XVI, aunque su exterior, de sillar y sillarejo, no ofrece detalles de interés; es el interior, de una sola nave, el que nos ofrece una importante bóveda nervada, con crucería de complicada traza especialmente sobre el poco marcado crucero. El presbiterio cuenta con un retablo mayor, de estilo barroco, churrigueresco; sin dorar, pero de gran elegancia. En su centro destaca una imagen de la Inmaculada. En la nave, sobre los muros laterales, destacan algunos otros retablos también barrocos. Todavía en 1850 había en Illana cuatro molinos aceiteros, una fábrica de curtidos, cuatro telares de lanas y lienzos ordinarios de cáñamo y lino, incluso con hilados de sogas, haciendo buena su proverbial industria de los tejidos, surgida en los comienzos del siglo XVIII, cuando don Juan de Goyeneche extendió hasta esta villa sus iniciativas empresariales.
Juan de Goyeneche tenía en Madrid sus casas situadas en la calle de Alcalá, junto a la Puerta del Sol y al Casino de Madrid. Hoy son sede de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Lindando con el ministerio de economía en lo que fue el edificio de la aduana de Madrid y el palacio del marqués de Torrecilla, cuya portada se mantiene en la fachada del actual ministerio.