viernes, 6 de marzo de 2009

Infantado. Palacios en Madrid.

La Casa ducal del Infantado llegó a poseer en Madrid ocho Palacios, cuatro pertenecientes a la Casa y dos que llegan al Titulo al ser los duques de Pastrana también titulares del ducado del Infantado. Los otros dos viene a la Casa al ser los Infantado titulares del ducado de Lerma durante el siglo XVIII y como tal ocupar el palacio de Lerma. En la calle ancha de San Bernardo, en la manzana entre la calle de la Luna y la calle de la Estrella, en el número 28, se encontraba el palacio del duque de Denia, después de Lerma. El duque de Lerma construye un nuevo palacio en el prado de San Jerónimo en el primer tercio del siglo XVII, luego residencia de los Medinacelli. A principios del siglo XX sobre su solar de unos 6000 metros cuadrados se levantará el hotel Palace.

Los duques del Infantado se establecieron en Madrid en 1606, después de haber seguido al Rey y a la Corte a Valladolid. Ocuparon una imponente casa de fines del siglo XV junto a la iglesia de San Andrés, en la costanilla de San Andrés y no lejos de la plaza de la Cebada; en el actual barrio de Latina. A mediados del siglo XVIII aún se mantenía próxima a la parroquia de San Andrés, a la capilla de San Isidro y a la monumental fuente pública de granito trazada por Juan Gómez de Mora en 1616 la señorial residencia de los duques del Infantado. En este Palacio los Infantado albergaron una notable colección de pintura barroca en sus más de cien habitaciones. Abarcaba toda la manzana número 130 y sufre numerosas modificaciones y renovaciones. Un pasadizo volada la comunicaba con la contigua iglesia de San Andrés. A fines del siglo XIX la quiebra de la Casa del Infantado y Osuna hizo que fuera subastada, derribada se levantan en su solar edificios de viviendas.

En la plaza de San Andrés y dedicada a San Andrés Apóstol, se trata de una de las iglesias más antiguas de Madrid. El primer dato documental es su aparición en el Fuero de 1202 como una de las parroquias de la ciudad, aunque la tradición remonta su existencia a la época de San Isidro, siendo feligrés de esta parroquia y enterrado en ella hacia el año 1130. Incluso también se cree que pudo estar situada sobre lo que fue una primitiva iglesia cristiana del Madrid islámico, ya que la jurisdicción de San Andrés se extendía por lo que fue el antiguo barrio mudéjar, posterior morería. A fines del siglo XV, sirvió de Capilla Real a los Reyes Católicos cuando residían en las casas de don Pedro Laso de la Vega, desde donde se dio paso a la iglesia mediante la construcción de un pasadizo que daba acceso a la tribuna real. En 1656 se arruinó la capilla mayor, lo que motivó que al año siguiente se iniciara la construcción de un templo nuevo -con una orientación distinta respecto al primitivo-, así como la de la capilla de San Isidro Labrador, que se acabó uniendo al conjunto y cuyas obras finalizaron en 1699. Saqueada y parcialmente destruida durante la Guerra Civil, fue restaurada posteriormente con algunas modificaciones respecto al edificio original, así, la parroquia se reconstruyó sobre el espacio de la antecapilla de San Isidro, mientras que sobre lo que había sido la iglesia del siglo XVII, se construyó la nueva casa rectoral.

Contiguo a los descampados de las Vistillas de San Francisco estaba el palacio de los duqués de Pastrana, luego duques del Infantado y después de Osuna. Construido en 1630 parece que por Gómez de Mora sobre una finca que perteneció en parte al historiador López de Hoyos. De este palacio se dice competía en lujo con el Palacio Real. Este palacio fue conocido como de los Osuna al unirse este título al del Infantado en la persona de su XIV y XV titulares. Al ser derribado ocupa una parte del solar el Seminario Conciliar y la otra se deja como zona ajardinada. Se levantan unos jardines tardorrománticos, herederos de los renacentistas que tuvo el Palacio. De ellos quedan aún vestigios en el jardín del Seminario diocesano. Fueron estos jardines referencia de los de El Capricho, en la Alameda de Osuna, debidos a la iniciativa de la IX marquesa consorte de Osuna María Josefa Alfonso Pimentel.

Junto a este palacio y a las Vistas de San Francisco existía un solar, que había pertenecido al convento de religiosas de Santa Ana y al doctor Baltasar de Lorenzana y que se lo disputaron el concejo de Madrid y la basilica de San Francisco el Grande. A mediados del siglo XVIII se le adjudica al Concejo que se lo vende al duque del Infantado. Se levanta sobre este solar el palacio de la calle de San Pedro, junto a la plaza de Puerta de Moros, con vistas a la plaza de los Carros, frente al situada lindando con la parroquia de San Andrés. Esta casa palacio es en la actualidad propiedad de la Universidad San Pablo CEU, estuvo hasta hace pocos años habitada por los duques del Infantado. Por el momento se desconoce su autor. Debió ser una de las casas accesorias destinadas al aposento de los criados. Es una composición arquitectónica sencilla y equilibrada compuesta por sótano, dos plantas y tres fachadas, realizadas conforme a los gustos clásicos de la época. En las fachadas utiliza cantería en la planta baja y recercado con orejeras en la principal, diferenciando cada piso por la decoración de los huecos. La portada principal, desplazada del eje central, tiene el escudo de la Casa del Infantado sobre el dintel del balcón y da paso a un zaguán en que se encuentra una portada renacentista que procede del castillo de la Calahorra de Granada.

Fue residencia en Madrid de los principes de Ebolí y duqués de Pastrana, donde residia Ana de la Cerda, el palacio que se encontraba justo detrás de la iglesia de Santa María, la más antigua de Madrid y antes mezquita. Corresponde su ubicación a la esquina de las modernas calles de Bailén y Mayor. Levantado por el principe de Ebolí, duque consorte Pastrna y mayordomo de Felipe II. A mediados del siglo XVII fue transformado en un palacio barrooco y derribado a principios del siglo XX, en 1905, para construir el ensanche de la calle Bailén y unos jardines donde se coloca el busto de Jose María de Larrra. Se hallan estos jardines justo detrás del palacio de Abrantes, ahora sede del Instituto de Cultura Italiano, cuya fachada da a la calle Mayor y esta contiguo a lo que fue la iglesia de Santa María. El palacio de abrantes fue antes la casa de los Valdés Osorioy antes de los Cuevas y Pacheco. El palacio de los Pastrana estaba situado a escasos metros del de Alburquerque. El palacio de Pastrana fueron antes las casas de los Monzón, una de las familias más antiguas de la villa de Madrid. Estas edificaciones desparecen con la alineación de las calles Mayor y Bailén y la construcción de la plaza de Oriente.

Otra residencia es el palacio de la calle de la Redondilla, con vistas a la calle de los Mancebos, fue construida en 1711 por el arquitecto Teodoro Ardemans y vino a sumarse a las otras casas, inmuebles y palacio que como hemos recogido ya poseía el linaje desde el siglo XVII en las proximidades de la parroquia de San Andrés. El inmueble corresponde al tipo de arquitectura residencial madrileña de principios del siglo XVIII y viene a coincidir con la unión en la persona del duque, bien por herencia o bien por políticas matrimoniales, de las tres grandes casas ducales del Infantado, de Pastrana y de Lerma, lo que iba a suponer concentrar bajo el poder de una misma casa nobiliaria nada menos que 700 villas y aldeas y 80.000 vasallos. Esta casa de corredor con planta en forma de C fue edificada con muros de ladrillo sobre zócalo de cantería y tenía originariamente dos alturas, planta baja y principal, separadas en la fachada por una imposta de ladrillo a sardinel. Con posterioridad el inmueble ha sido objeto de múltiples transformaciones, realizándose el cerramiento de uno de los portones de ingreso y ganando altura con la construcción de un piso nuevo sobre los existentes

Juan de Dios de Silva y Mendoza y Haro, 13 de noviembre de 1672 - 9 de diciembre de 1737, X duque del Infantado, VI duque de Pastrana y VII duque de Lerma, príncipe de Eboli y de Melito. Hijo de Gregorio de Silva y Mendoza (Pastrana, 1649 - Madrid, 1693) V duque de Pastrana, IX duque del Infantado, VII duque de Lerma, príncipe de Eboli y de Melito y nieto de Rodrigo de Silva Mendoza y Guzmán, IV duque de Pastrana y de Catalina de Mendoza y Sandoval, VIII duquesa del Infantado. Es nieto cuarto de Juan de Dios el XV duque del Infantado, que es duque de Osuna como hijo del X titular de esta Casa.

Catalina Gómez de Sandoval y Mendoza (1616-1686), VIII duquesa del Infantado al morir en 1657 su hermano, el VII duque. Era duquesa consorte de Pastrana por estar casada en 1630 con su primo Rodrigo Díaz de Vivar de Silva y Mendoza. Mantuvo un pleito por el ducado de Lerma con Diego Gómez de Sandoval, unico nieto varón del primer duque de Lerma e hijo del padre de Catalina, pues el Conde de Saldaña Diego se había vuelto a casar. En casa del duque de Alba se llegó en 1659 al concierto de que el quinto Duque de Lerma sería Diego Gómez de Sandoval y que como no tenía sucesión, heredaría a su muerte su media-hermana Catalina. En 1668 murió Diego y Catalina tomó posesión del ducado de Lerma según el convenio de 1659, aunque aún hubo pleitos con el duque de Medinaceli hasta 1677 en que fueron fallados a favor de Catalina. Compró la casa de los Infantado en Chamartín de la Rosa, donde en 1808 se alojaría Napoleón.

Esta residencia en Chamartin de la Rosa es conocida como del duque de Pastrana. Está ocupado el edificio por el colegio del Sagrado Corazón.