miércoles, 27 de mayo de 2009

Fue, en Madrid. Las Vistas de San Francisco. Real Basílica de San Francisco el Grande.

La calle de San Buenaventura y la travesia de las Vistillas nos llevan desde la Real Basílica de San Francisco al parque de las Vistillas, que ocupa la caida y parte del jardín de Francisco Mendez Testa junto a la huerta de la marquesa de Clavela; la cuesta de los ciegos separaba ambas lugares y ahora la huerta en la base de los arcos del Viaducto en la cera de la derecha según subimos por la calle de Segovia. En los jardines de Mendez Testa se abre la calle Villaciergo y se levantan vivienda, una de ellas la ocupó antes de levantarse el Viaducto la posada del Maragato. Por aquí discurría la cerca cristiana que prolongaba la musulmana desde la puerta de la Vega bajando la cuesta de este nombre hacia el río Manzanares, adentrándose un tramo en la calle Segovia, subiendo por la Cuesta de los Ciegos, entrando en el barrio de la Morería para aqui abrirse la puerta de Moros y ya cerca de la Plaza Mayor la puerta Cerrada, ambas en las actuales plazas de este nombre. Por la Cuesta de los Ciegos se llegaba desde las Vistas de San Francisco a la calle Segovia. Ahora esta Cuesta arranca a los pies del viaducto y nos lleva a la calle Bailén, muy cerca de la Basilica. La alineación de la calle Bailén y la construcción del Viaducto significaron una importante remodelación de la zona con respecto a la imagen que muestra en el plano de Texeira.
Carrera de San Francisco, que cruza la calle Bailén, hacia la plaza de los Carros; de Puerta de Moros, donde estaba la puerta de la cerca cristiana de este nombre, y hacia la plaza de la Cebada, y la iglesia de San Andrés.
La tradición cuenta que durante el camino de peregrinación a Santiago de Compostela, San Francisco de Asís paró en Madrid y pernoctó en este lugar, dando origen al templo. Un sencillo convento franciscano se levantó tiempo después, ampliándose y reconstruyéndose la antigua ermita a fines del siglo XVI, recibiendo el nombre de ermita de Jesús y María. En la centuria siguiente se consideró construir un templo más grande en honor de San Francisco, trabajos en los que intervinieron varios arquitectos como fray Francisco Cabezas o Antonio Pló, realizando finalmente los diseños Sabatini.


Entrada al templo de San Francisco.







Dede la plaza de San Francisco la calle Bailén toma el nombre de Gran Vía de San Francisco el Grande hacía la Puerta de Toledo.

Se trata de la iglesia del antiguo convento de Jesús y María, más conocido con el nombre de San Francisco el Grande. Según la tradición, el convento -de religiosos franciscanos observantes- fue fundado por el propio San Francisco de Asís en el año 1217 sobre una ermita anterior dedicada a Santa María. Tras el establecimiento de la Corte en 1561, San Francisco el Grande se convirtió en uno de los edificios religiosos más importantes del Madrid del Antiguo Régimen; en él se situó la sede de la Obra Pía de Jerusalem, y además estuvo estrechamente vinculado a la Casa Real, ya que en él solían celebrarse numerosas ceremonias reales. En 1808, durante la Guerra de Independencia, parte de las tropas de Murat se acuartelaron en el convento y desalojando a los frailes. En un primer momento, José I pensó en destinar el edificio a Salón de Cortes, aunque al final, por Decreto de 3 de marzo de 1812 acabó convirtiéndose en hospital. Tras la guerra los franciscanos retornaron al convento y residieron en él hasta la desamortización de Mendizábal en 1836, año en que fueron expulsados y su iglesia cerrada al culto. En este contexto, el edificio pasó a manos del Patrimonio Real y en 1837 se intentó convertir en Panteón Nacional. Al año siguiente se destino a cuartel de infantería y su iglesia se volvió a abrir al culto, en donde siguió estando la Junta Protectora de la Obra Pía de Jerusalén, que pasó a depender del Estado.En 1869, el Gobierno Provisional volvió a retomar la idea de convertir el templo en un Panteón Nacional y a él se trasladaron los restos de insignes personajes de la historia de España como los de Alonso de Ercilla, Garcilaso de la Vega, el Gran Capitán, Quevedo, Ventura Rodríguez, o los del Almirante Gravina entre otros. No obstante, en 1874 se abandonó la idea del panteón, y poco a poco los restos fueron volviendo a sus antiguos emplazamientosLa Iglesia continuó perteneciendo al Patrimonio Real hasta 1926, año en que Alfonso XIII la devolvió a los franciscanos. Tras una nueva consagración el 8 de noviembre de 1962 el templo cambió la advocación a Nuestra Señora de los Ángeles, convirtiéndose en Basílica menor. En cuanto al edificio, a lo largo de su historia ha sufrido numerosas restauraciones y modificaciones. En 1760 los frailes decidieron agrandar el templo, por lo que se procedió al derribo del anterior. El proyecto de la nueva iglesia fue encargado a Ventura Rodríguez en 1761, auque fue deshechado al decidirse los frailes por otro de Fray Francisco Cabezas y redactado por José de Hermosilla. El nuevo proyecto consistía en la construcción de un gran templo circular rodeado de siete capillas y cubierto por una gran cúpula de 33 metros de diámetro. A Cabezas, le siguieron en la dirección de la obra Antonio Plo y Francisco Sabatini en 1776, quien culminó la realización del proyecto. En 1878, a expensas de Cánovas del Castillo, el templo fue objeto de una profunda renovación volviéndose a abrir al público el 24 de enero de 1889. Destaca la rotonda, circundada por las estatuas marmóreas de los doce Apóstoles, debidas a los escultores Martín, Vallmitjana, Samsó, Bellver, Suñol, Gandarias, Benlliure y Moltó. Pero la principal aportación artística de la reforma fueron las pinturas realizadas por los más insignes artistas españoles de la época como Casto Plasencia, Casado del Alisal, Martínez Cubells, Domínguez, Bayeu, Jover y Ferrant. Además, el templo fue enriquecido con suntuosas sillerías procedentes de conventos desamortizados; destaca la magnífica sillería coral procedente del antiguo convento de Santa María del Parral de Segovia situada en la capilla mayor, así como la sillería de la Sala Capitular del Monasterio del Paular. Posteriormente, el templo ha vuelto a ser restaurado en varias ocasiones permaneciendo cerrado durante varias décadas. Actualmente San Francisco está abierto al público desde noviembre de 2001, fecha en que se acabó la última restauración.


Como monumento más destacado de las conocidas como vistas de San Francisco y levantada en los terrenos que a modo de balcón dominaban el cauce del río Manzanares tenemos la Real Basilica de San Francisco el Grande. Situamos la vistas de San Francisco en la calle de Bailén a la altura de la calle de Segovia por donde se accedia a la Villa por la puerta de la Puente, una vez cruzado el puente de Segovia y el antepuente. El antepuente correspondería con el tramo de la calle de Segovia que va desde el Viaducto al actual puente de Segovia.