miércoles, 14 de octubre de 2009

Claustro de la Concatedral de San Pedro. Soria.












Antes de adquirir la categoría de concatedral en 1959, San Pedro fue una iglesia colegial al ser entregada a los agustinos allá por 1152. Existía anteriormente en el mismo lugar, un edificio que pasó a mediados del siglo XII a ser una magnífica iglesia románica que en 1520 se derrumbaría, pasando a ser renacentista en su reconstrucción, excepto su portada, que se mantuvo en pie, en la que aparece San Pedro sentado.

La nueva iglesia, en la que se siguió el modelo de la colegiata de Berlanga de Duero, se terminó sobre 1575. La iglesia es de planta de salón con cabecera poligonal y posee tres naves con la misma altura y existiendo entre los contrafuertes laterales, capillas. De las cilíndricas columnas, que poseen molduras circulares a modo de capitel, surgen los nervios de la bóveda. Pero sin duda, una de las grandes riquezas de esta concatedral es la existencia de magníficos retablos, como el de la capilla mayor de carácter clasicista del siglo XVI, entre otros.
La torre construida en el siglo XVII, es de planta cuadrada. Se pronuncia en torno a un pilar central, sobre el que reposan alternativamente las losas que conforman los escalones de acceso, sin la existencia de estancias intermedias. La sala de campanas dispone de dos vanos por lado, ocupados por sendas campanas, excepto en el lado norte, donde se ubica la campana mayor.
La concatedral también cuenta con un magnífico claustro románico, del siglo XII, con claras influencias musulmanas y bizantinas, añadido por los agustinos cuando pasaron a ser titulares de la colegiata.. Las arquerías se desarrollan sobre un podio corrido y cada cinco arcos existe una separación mediante pilares prismáticos bellamente decorados con dos columnillas en el piso bajo y tres sobre éstas. Los fantásticos capiteles muestran una gran variedad temática y decorativa, incluyendo algunas escenas historiadas.