miércoles, 14 de octubre de 2009

Real Monasterio de Santa Maria de la Valldigna. Simat de la Valldigna. Valencia.


Uno de los elementos mas significativos del monasterio, era el sobreclaustro. Formado por un conjunto de diez arcos góticos, de piedra de arenisca que se situaban en la primera planta del Palacio del Abat. Fué desmontado y trasladado pieza a pieza entre 1920 y 1926, para la residencia que se estaba construyendo el conde de las Almenas en Torrelodones, Madrid, en la finca "El Canto del Pico". Esta finca con el tiempo sufrió diversas compra-ventas e incluso fué residencia de descanso de Francisco Franco. Este claustro se ha ido deteriorando por el abandono de esta finca. En septiembre de 2003 el claustro fue comprado por la Generalitat Valenciana para ser reubicado en su lugar original.
La disposición típica del monasterio de la Valldigna es la de cualquier monasterio cisterciense, lugar situado en el campo y estructurado como una comunidad agricola autosuficiente, con claustro, iglesia, refectorio y cocina, granero y bodegas, baños y letrinas, dormitorio abacial y dormitorio para los monjes, y todo rodeado por una muralla defensiva. En el año 1811, las Cortes de Cádiz derogarón todos los derechos juridisccionales, y así el monasterio quedó privado de todos sus privilegios. Durante la guerra de la Independencia el monasterio se convirtio en hospital, y en el 1812 es ocupado por los franceses, hasta 1814 en que se reestablece la comunidad religiosa. En 1835 con la desamortización de Mendizabal, el monasterio queda abandonado y muchas partes y elementos del mismo son vendidos a particulares, comenzando una de las devastaciones mas terribles que sobre el patrimonio histórico se han realizado. El interior del monasterio llegó a ser utilizado como campo de naranjas, establo, almacen, han llegado a entrar maquinaria pesada e incluso se han usado explosivos en el interior, lo que da idea del estado de abandono que tuvo lugar despues de la desamortización. En 1991 La Generalitat Valenciana adquirió el monasterio por 231 millones de pesetas, y se iniciarón las actuaciones para su recuperación. En 1998 se celebró el 700 anniversario de su fundación, siendo este hecho un relanzamiento definitivo para su restauración. El 3 de junio de 1998 en sesión solemne de las Cortes Valencianas celebradas en la iglesia se aprueba la Ley del Patrimonio Cultural Valenciano. La fuente del patio se trae desde el jardín de Los Viveros de Valencia.

Jaime II promulgó el 15 de marzo de 1298 la orden concediendo las tierras del entonces llamado Valle de Alfàndec, al abad de Santes Creus de Tarragona para la nueva fundación cisterciense que sería el Monasterio de Santa Maria de la Valldigna, nombre que desde entonces recibe este valle. Fué otorgado todo el valle, con el castillo de "Marinyén", sus caserios y alquerias, junto con los habitantes de la zona. Por tanto el abad, se convertía en señor del valle con poderes ilimitados tanto juridicos, económicos y religiosos. Se dice que el monasterio se construyó donde había existido una aldea llamada Benizael, a la cual solían acudir los moros con sus mercancías para celebrar ferias. Este Real Monasterio, ejerció el señorio del lugar, reforzado tras la expulsión de los moriscos del Reino de Valencia en 1609, hasta 1811, en que por orden de las Cortes de Cádiz, fuerón derogados todos los privilegios eclesiasticos. En 1835 la desamortización de Mendizabal pusó punto y final a la vida del monasterio. Trece monjes de Santes Creus llegarón para formar la nueva comunidad. Mientras se realizaban las obras en el nuevo monasterio, se alojarón en la lonja o almodí y en ella construyerón un oratorio como capilla. Desde su inicio este monasterio fué un centro de poder e irradiación de cultura en el Reino de Valencia, y entre sus abades destaca Roderic de Borja, que se convertiría en Papa con el nombre de Alejandro VI. El nuevo monasterio recibió un extenso territorio formado por las poblaciones que tenia el valle: Simat, Benifairó, Tavernes, La Xara, Alfulell, L'Ombria, Massalalí y Ràfol d'Almunia. En aquellos momentos todas ellas eran alquerias pobladas por musulmanes. El monasterio de la Valldigna estaría gobernado por abades perpétuos hasta 1460, que desempeñaban el cargo hasta su muerte o renuncia. Del 1460 hasta 1530 son gobernados por abades comendatarios, que eran poderosos e influyentes personajes que en ocasiones ni se acercaban a la Valldigna. Con posterioridad, fuerón sustituidos por abades trienales, y a partir de 1617 por abades cuadrienales. Sus abades formaban parte del estamento eclesiastico y como tales, tenian voz y voto en las Cortes Valencianas. Se pueden observar tres estapas significativas en su construcción: la implantación gótica del siglo XIV, conformando la estructura completa del conjunto, en torno al claustro de acuerdo a los cánones del Cister; una renovación ocurrida en el año 1396 después de sufrir un terremoto; y una segunda renovación definitiva después de la destrucción por parte de otro terremoto en el año 1644, con sustituciones completas y nuevas dependencias, ya de etapa barroca de los siglos XVII y XVIII, a la que pertenecen el actual templo y la capilla de la "Mare de deu de Gràcia". Poco a poco, se van ampliando las dependencias monacales siguiendo las directrices del Cister. Sin embargo fué durante el gobierno del abad Arnau de Saranyó (1357-1387) cuando se construyerón nuevas dependencias importantes, entre las cuales está la armeria; hoy desaparecida, los aposentos abaciales, y la Puerta Nueva o Puerta Real, sobre la cual aún permanecen los escudos con las armas reales de Aragón y del Abad Saranyó. Desde el 1519 al 1528 el monasterio es fortificado debido a las guerras de las Germanias, las continuas revueltas moriscas y el ataque de los piratas argelinos. Durante la guerra de las Germanias, en 1521, el monasterio fué saqueado con furia. Se construye una muralla alrededor del cenobio con un torreón en cada uno de sus angulos.
Interior de la iglesia del Monasterio. Su riqueza ornamental del barroco del siglo XVII es admirable. Su completa restauración pondrá de manifiesto en todo su esplendor esta riqueza.