lunes, 14 de diciembre de 2009

El Infantado de Guadalajara.

La Hoya del Infantado hace referencia al conjunto de pueblos en la zona limítrofe entre Cuenca y Guadalajara, en torno al valle del río Guadiela. Son estos pueblos, entre otros, Valdeolivas y San Pedro Palmiches en Cuenca, Salmerón, Millana y Alcocer en Guadalajara.

En la reorganización provincial de Javier de Burgos de mediados del siglo XIX Cuenca cede a Guadalajara las villas de Sacedón y Pareja y otros veintiocho pueblos más entre ellos Alique, Corcoles, Casasana, Castilforte, Chillarón del Rey, Escamilla, Millana, Ocentejo, Poyos, Sacedón, Tabladillo y Villaescusa de Polositos y setenta y cuatro de los setenta y cinco del territorio de Molina de Aragón- sólo queda en la provincia de Cuenca la villa de Valsalobre-. Guadalajara cede a Cuenca San Pedro Palmiches y Valdeolivas- que junto con Salmerón y Alcocer de la tierra de Guadalajara y de la intendencia de Guadalajara formaban parte de la comunidad de pastos de Huete.
Alfonso VII, en 1154, dono a los obispos de Sigüenza el señorío de estos lugares. Al ser reconquistada Cuenca en 1177 por Alfonso VIII, este rey los incluye en la diócesis conquense recién creada, volviendo a quedar en el señorío real de la Jurisdicción de Atienza. La Hoya del Infantado fue incluido dentro de la Tierra y Común de Huete. Hacia mediados del siglo XIII, en 1252, Alfonso X “el Sabio” creó el señorío del Infantado y lo dona a su amante Mayor Guillén de Guzmán, hermana de Pedro de Guzmán; adelantado Mayor de Castilla, madre de su hija Beatriz, Casada con Alfonso III de Portugal y madre de rey don Dionís, quien lo heredó en 1272 y luego lo transmitió a su hija la infanta doña Blanca, abadesa del monasterio de Las Huelgas y madre de un hijo que llegó a ser maestre de Calatrava.

Funda doña Mayor el monasterio de Santa Clara de Alcocer. Una Guzmán, Leonor de Guzmán, será la amante de Alfonso XI, bisnieto de Alfonso X. Enrique II es uno de los 10 hijos de la relación de Alfonso XI con su amante.

Doña Blanca en 1312 vende el Infantado al infante Don Juan Manuel, también señor de Villena y de Peñafiel y así de una gran parte del territorio del reino de Castilla. Parece que don Juan Manuel no puede cumplir las condiciones de la transacción y doña Blanca decide volver a vender este territorio al infante don Pedro, hijo de Sancho IV y María de Molina-Es Sancho IV primo hermano de don Juan Manuel ambos nietos de Fernando III “el Santo“. Ante este hecho el Infante responde provocando graves disturbios en la zona de Hita, Huete y Guadalajara. Pero será propiedad finalmente de don Juan Manuel. A la muerte de don Juan Manuel hereda su hijo don Fernando Manuel que muere en el año 1350. La hija de don Fernando Manuel se titula señora del Infantado y casa con el VI señor de Albornoz, que compra el Infantado. El Infantado vuelve a la Corona y Enrique II lo concede al infante aragonés don Alfonso, también luego marqués de Villena y su consuegro, y ya conde de Denia y luego también su marqués. Enrique II es yerno de don Juan Manuel. La donación del Infantado tiene lugar en 1366 y con ella se premia el apoyo que don Alfonso presta a Enrique en su enfrentamiento con su hermano Pedro I El Cruel.

Alfonso de Aragón y Foix (1332–1412), llamado también Alfonso IV de Ribagorza y Alfonso I de Gandía el Viejo. Hijo primogénito del conde Pedro de Ribagorza y Prades y de Juana de Foix. Fue nieto de Jaime II y primo de Pedro IV el Ceremonioso. Ostentó los títulos de conde de Denia (1355), I marqués de Villena (1369), conde de Ribagorza (1381), duque de Gandía (1399) y fue el primer Condestable de Castilla. Fue asimismo uno de los candidatos a rey de Aragón tras la crisis sucesoria desencadenada a la muerte sin descendencia de Martín el Humano, que se resolvería mediante el Compromiso de Caspe. Durante la guerra civil castellana, ayudó a Enrique II de Trastámara, al mando de las fuerzas catalanas que Pedro IV “el Ceremonioso”-casado con Leonor de Castilla hija de Fernando IV y tía de Enrique II y Pedro I- su primo y tío de los dos litigantes por el reino de Castilla envió para colaborar en el destronamiento de Pedro “el Cruel”, recibiendo por ello el marquesado de Villena en 1366. A la muerte de Enrique II , su sucesor e hijo, Juan I, le favoreció con el título de Condestable. La hostilidad de la nobleza castellana impidió que permaneciese mucho tiempo en ese cargo, y tanto su título de marqués de Villena como el de condestable de Castilla fueron anulados en 1391 por los tutores de Enrique III" el Doliente". Desde 13381 fue asimismo conde de Ribagorza, a la muerte de su padre Pedro de Aragón y de Anjou. En Aragón, bajo el reinado de su primo Martín "el Humano" mantuvo su prestigio de noble poderoso, participó en las cortes de Zaragoza de 1398 y asistió el año siguiente, a la coronación del monarca, siendo nombrado duque de Gandia . Todavía en vida del monarca, y por si éste muriese sin hijos vivientes, manifestó sus derechos eventuales a la Corona y, muerto el rey poco después, presentó su candidatura como posible sucesor. Murió, sin embargo, antes de haberse reunido en el Compromiso de Caspe los representantes que debían decidir en la elección. De su matrimonio con Violante Arenóstuvo tres hijos: Alfonso, que heredó el ducado de Gandia y los condados de Ribagora y Denia y debía casa con Leonor de Castilla hija natural de Enrique II, aunque sin celebrarse este matrimonio; Pedro, que había ostentado el marquesado de Villena-II marqués de Villena- y que murió antes que su padre casado en 1378 con doña Juana hija natural también de Enrique II. Padres en 1384 de don Enrique de Villena, nacido en el castillo de Villana. Don Pedro de Aragón muere el 14 de Agosto de 1385 en la batalla de Aljubarrota. Muere el segundo Marqués de Villena, pero la Casa y estados tenían sucesor varón en don Enrique, su hijo y llamado como su abuelo materno el rey de Castilla. Aunque a titulo de honor el marquesado de Villena al haber sido su abuelo despojado de sus títulos en Castilla. Casa don Enrique conocido como “el Nigromante” con su prima segunda María de Albornoz, nieta de Micer Gómez de Albornoz casado con la señora de Albornoz y el Infantado siendo así que Enrique como nieto del infante Alfonso de Aragón es de nuevo señor del Infantado como lo fue su abuelo. Hija de don Alonso y Violante Arenós es también Violante que casó con Pedro de Prades.
En 1374 Micer Gómez de Albornoz, esposo de doña Constanza Manuel de Villena- Manuel y Villena como nieta de don Juan Manuel titulado también príncipe de Villena, compra al infante don Alfonso y a su hijo don Pedro de Aragón, marqués de Villena durante su vida y que premuere a su padre, con licencia de Enrique II las villas de Alcocer, Salmerón y Valdeolivas, en el Infantadgo, entre Taxo y Guadiela. Es Micer Gómez de Albornoz el VI señor de Albornoz. El cardenal Gil de Albornoz, hermano del quinto señor de Albornoz, lego las aldeas de Huete en su testamento en el año 1364 a su sobrino Alvar García de Albornoz “el Joven” hijo segundo de su hermano mayor Alvar, el quinto señor de Albornoz. Alvar García de Albornoz era ya señor de Sacedón, Beteta y Tragacete y al morir sin descendencia en 1384 deja sus posesiones a los hijos de su hermano mayor Micer, VI señor de Albornoz, que había comprado al entonces marqués de Villena el Infantado de Castilla por 30.000 ducados, 30 florines de oro.

La reina Doña Juana como hija de Don Juan Manuel y esposa de su primo Enrique II confirma al señor de Albornoz y mayordomo mayor del rey, la compra que hecha al conde de Denia y marqués de Villena de los lugares de Alcocer, Salmerón y Valdeolivas en 30 Florines de oro. "Sepan cuantos esta carta vieren, como yo Doña Johana por la Gracia de Dios, Reynaa de Castiella y de Leon, con licencia y otorgamiento y consentimiento del Rey Don Enrique, mio Señor, por quanto so cierta que vos Micer Gomez, fijo de Don Alvar García de Albornoz, Mayordomo Mayor del dicho Señor rey, comprastes de Don Alfon Marqués de Villena, Conde de Ribagorça y de Denia y de sus procuradores con su poder en su nombre, los lugares de Alcocer y Salmerón y Valdoeolivas y sus términos, con la jurisdicción alta y baja y señorío y mero y mismo Imperio por treinta florines de oro: lo qual hiciestes con licencia y otorgamiento de dicho Señor Rey y con mi voluntad y consentimiento y placentería, por quanto los dichos florines fueron para la redención del dicho Marqués, de lo qual el dicho Rey, mio Señor, y yo tenemos grant carga, por quanto fue preso en servicio del dicho Señor Rey, y mío, y en defendimiento del Regno. Por ende, yo así como Reina y Señora é así como heredera de los bienes de don Johan, mío padre, que Dios perdone, cuyos fueron los dichos logares que vos comprastes, de mi cierta saabiduría y de mi propia voluntad confieso en la dicha compra que vos feciestes de los dichos logares de Alcocer, Salmerón y Valdeolivas y sus términos. E si algún derecho yo avía y me pertenescía en ellos en cualquier manera, y por cualquier razón, renuncio por pleyto y posstura que vos fago, y passolo en vos, para que ayades los dichos bienes y la dicha compra de dellos ficiestes firme y estable y sana para siempre jamás para vos y para aquellos que de vos vinieren o quien vos quisiéredes. E renuncio el beneficio de la ley de Valeyamos que es fecha a favor de las mugeres, seyendo cierta y certificada del beneficio de dicha ley. E prometo por mí e por mis herederos y para agora e para siempre jamás de no ir ni venir contra la dicha compra que vos feciestes de los dichos logares, ni contra parte dello, por mi ni por otre en algunt tiempo, ni por alguna manera. E juro a Dios y a Sancta María tener e guardar e complir todo lo sobredicho y de no ir ni venir contra ello, ni contra parte dello, por mí, ni por otra, según dicho es. E porque esto sea firme y estable divos esta mi carta. Septiembre, Era de 1409 años. Yo LA REINA, Gonçalo Gómez. Regina Castellae elegionis sigillum donna Ioana dii gratia." (Pruebas de la Casa de Lara).
Don Juan Manuel, 1282-1348, casa con por tercera vez con Blanca de la Cerda. Es él sobrino de Alfonso X y ella nieta de este monarca. Juana Manuel hija de don Juan Manuel y de Blanca de la Cerda casa en 1339 con Enrique II que es hijo de Alfonso XI siendo este nieto de Sancho IV primo hermano de don Juan Manuel. Enrique “el Nigromante” nieto natural de Enrique II casa con María de Albornoz que es nieta materna de don Juan Manuel y sobrina nieta de Enrique II como nieta del infante Tello, hermano de Enrique II. Es Enrique III primo segundo de Enrique y de María así como de su hermana Beatriz. A ello añadir que, Constanza Manuel hermanasta de Juana Manuel había casado con Alfonso XI, padre natural de Enrique II, aunque fue repudiado por el monarca castellano casando después con Pedro I de Portugal. .
A don Micer Gómez de Albornoz, VI señor de Albornoz, Utiel, Moya, Torralba y Beteta, sucede en el señorío don Juan de Albornoz y a este su hija mayor, María de Albornoz, VIII señora de Albornoz y del Infantado, esposa de don Enrique El Nigromante. Hereda en parte a Maria su primo segundo-como miembros de la Casa de Luna- el condestable Álvaro de Luna y su hermana Beatriz llamada “la Ricahembra”, IX señora de Albornoz, que casó con su primo hermano Diego Hurtado de Mendoza, señor de Cañete. Son los señores de Cañete tíos del Condestable ya que Diego Hurtado de Mendoza es hermano de Teresa Hurtado de Mendoza casada con el padre del Condestable, aunque recordemos que don Álvaro es hijo natural y además es el mismo Condestable quien usurpa a su abuelo el poder que este tenia en la corte castellana como mayordomo mayor de Enrique II y el príncipe Juan II. De los primeros señores de Cañete nació Luis Hurtado de Albornoz, que murió joven, sin sucesión y al que heredaron sus padres. Es heredero también de María de Albornoz su primo segundo el condestable de Castilla don Álvaro de Luna que recibe la posesión de la Hoya del Infantado. Ajusticiado el Condestable y heredado por su hijo don Juan, éste es desposeído de sus bienes y haciendas por Enrique IV, quien en 1471 confirma la entrega el Infantado a Diego Hurtado de Mendoza, II marqués de Santillana, hermano del Cardenal Mendoza. Esta entrega, realizada ya en 1469, se hace en agradecimiento de la ayuda que el Marqués prestó al rey, apoyando la causa de su hija Juana y su juramento como princesa de Asturias- tuvo lugar la ceremonia en Valdelozoya el 26 de octubre, en una pradera no lejos de Buitrago; señorío del Santillana donde los nobles presentes prestaron a la Infanta el acostumbrado juramento de fidelidad como heredera de la Corona, acto que no llegó a ser sancionado por las Cortes-, la llamada Beltraneja, a quien el propio noble hospedó en su palacio de Guadalajara. La infanta Juana la mayor parte de su vida vivió custodiada por la nobleza, que tenía en ella un valioso rehén. Desde 1465 hasta 1470 la custodió el conde de Tendilla- hermano del II Santillana- en los castillos de Buitrago de y Trijueque. Desde 1470 a 1474 Juan Pacheco en el castillo de Escalona y en el alcázar de Madrid . Desde 1474 a 1475 su hijo Diego López Pacheco en los castillos de Escalona y Trujilla. "Por cuyos servicios el año de 69 le dio y hizo merced este Príncipe al Marqués de las tres villas del Infantadgo co(n) sus anaxos, q(ue) son Alcozer, Salmerón, Valdeolivas, por los gastos q(ue) avía hecho con la Princesa doña Juana, que la tenía en su poder en Guadalaxara, , o porque la jurasse por Princessa de Castilla Gerónimo de Zurita. Anales. Llibro 18. El II Santillana será nombrado en 1475 duque del Infantado por los Reyes Católicos, Por ende, é por hazer principio a las dichas mercedes, é mirando a vuestro buen esfuerço, y animosidad, é buen seso, é entendimiento, é autoridad, avemos acordado, é deliberado de vos fazer é fazemos Duque de las vustras villas de Alcozer, Salmerón e Valdeolivas, que se llaman el Infantadgo". Parece que el Mendoza ha cambiado su estrategia política y de poder. El mismo dia, 22 de julio de 1475, se creo el condado de Saldaña, para que lo ostentaran los herederos del ducado del Infantado. En esos momentos, el hijo y heredero de Diego Hurtado de Mendoza, era Íñigo López de Mendoza, que se convirtió en el I conde de Saldaña, después II duque del Infantado. A partir de ese momento todos los herederos del ducado, han sido condes de Saldaña, ostentando también el marquesado de Santillana, como primer título que ostentó la familia Mendoza. En 1475 empezó la construcción del palacio del Infantado en Guadalajara. En 1520 se le concedió la Grandeza de España de clase inmemorial.
En 1932 se censaron los bienes agrícolas de los Grandes de España y la Casa del Infantado era todavía la novena propietaria del país con 17.171 hectáreas. Sor Cristina de Arteaga (1902-1984), monja y superiora de las Jerónimas españolas, con proceso de beatificación en marcha desde 2001, fue una historiadora meticulosa que, entre otros libros, escribió la biografía familiar "La Casa del Infantado”.
Cuando los Mendoza eran partidarios de la princesa Juana “la Beltraneja" el rey Enrique IV se la entregó a la custodia del I conde de Tendilla, quedando en el castillo de Buitrago, y siendo éste administrador de los bienes de la Princesa. Los Mendoza dirigidos por su hermano el Cardenal Mendoza se pasaron al bando de Isabel en 1473. Sin embargo, el conde de Tendilla no participó en 1476 en la batalla de Toro, quizá por no luchar contra la princesa Juana, aunque siguiendo a su hermano el Cardenal apoya a Isabel la Católica y a Fernando.
Después de la batalla de Olmeda sobrevienen unos años de relativa calma. Don Álvaro es ya un noble de sesenta años y entre otras situaciones es incapaz de detener la irresistible ascensión de Juan Pacheco, marqués de Villena, no cae bien al futuro rey Enrique IV y además de ello promueve la boda del viudo rey Juan II con Isabel de Portugal. La dama es una bella muchacha, una adolescente, y el rey un hombre de 42 años, viudo desde el fallecimiento de María de Aragón en 1445. Isabel de Portugal además, no soporta a don Álvaro. El 4 de mayo de 1453 el de Luna es detenido por orden de la reina. El Condestable, que en estos momentos posee el ejército más formidable de la España de este tiempo, no hace nada por impedirlo, confiando en la palabra del rey de que respetará su vida y bienes. Tras un rápido simulacro de juicio, don Álvaro sube con entereza al cadalso, donde unos momentos después será decapitado. Sucede esto en Valladolid el 2 de junio de 1453. Su cadáver es enterrado en una fosa destinada a los criminales. El 21 de julio de 1454, apenas un año después, muere el rey Juan II. Los bienes de don Álvaro serán objeto de rapiña y sólo con el paso del tiempo, su familia consigue rehabilitar su memoria y trasladar sus restos que descansan en la Catedral de Toledo, en el lugar conocido como Capilla del Condestable y en 1658 el Consejo de Castilla le declara inocente y libre de toda culpa de las mentiras por las que había sido condenado.
Las tierras próximas al Tajo, entre Zorita y Oreja fueron ya consideradas por los geógrafos árabes como partes de una comarca caracterizada: la Alcarria, desde el sur del Tajo hasta las tierras de Huete. Pese a que esta zona mostraba fuertes contrastes geográficos, no fueron tanto los valles profundos y frondosos los que más llamaron su atención, sino los páramos altos y también más áridos. Por ello la denominaron “Alcarria”, es decir: “terreno alto, raso y con poca yerba”, según la etimología más comúnmente aceptada por los arabistas (hay también quien cree que viene de “alquería, por las muchas casas de labranza con las que debió contar; incluso de ha pensado, sin ningún fundamento, que proviene de una raiz vascuence). Lo cierto es que el significado más admitido coincide con la imagen dominante de la zona: terrenos sedimentarios lacustres de finales del mioceno, con calizas, arcillas, margas, yesos y areniscas, que suelen dar una vegetación de monte bajo, carrasca y roble.
La Hoya del Infantado constituía una pequeña comarca formada a lo largo del río Guadiela, antiguamente Guadilla que baja desde las serranías conquenses a dar en el Tajo, en las sierras de Bolarque. La reconquista de esta zona se llevo a cabo en los últimos años del siglo XI , llegando hasta estos lugares las huestes cristianas del capitán Alvar Fánez, aquí el pueblo de Castillo de Alvar Fáñez. En un primer momento, a comienzos del siglo XII, pertenecía la tierra de La Hoya a la tierra común de Zorita, y luego paso a la demarcación provincial de Huete en la que se mantuvo, a efectos de jurisdicción y aprovechamientos comunales de pastos durante bastantes años.
En tierras de la Hoya se fundó Recópolis, dedicada a Recaredo. Recópolis desapareció durante la dominación musulmana, fundándose en su lugar la actual Zorita. Desde hace algunos años se están haciendo excavaciones en las ruinas visigodas.
Entre los siglos VIII-IX pertenecía la Hoya al distrito de Santaver, despoblado situado encima de la actual Ercávica, Cañaveruelas, con toda la zona entre el Tajo y el Guadiela. Era Santaver una excelente fortaleza, hoy desaparecida, enclavada en un cerro de fácil defensa y rodeado por el foso del Guadiela, poco antes de su unión con el Tajo. Controlaba, junto con las plazas fuertes de Cuenca (Hins-Conca), Huete (Wabba) y Uclés, toda la Alcarria al sur del Tajo hasta la Mancha. Este amplio sector estaba atravesado por una ruta de Zaragoza a Córdoba, de donde su importancia estratégica.
El geógrafo árabe El-Istahari nos describe cómo quedó organizada la Alcarria durante el periodo de asentamiento musulmán, con los siguientes distritos: Santaver, que comprendía una zona montañosa con vegas arboladas y terrenos para ganadería y cereales, con una amplia extensión que abarcaba las comarcas de Cuenca, Huete, Uclés y otras; Recopolis, que pronto desaparecería para dar paso a Zorita, con plaza fuerte y una zona no demasiado extensa de tierras fértiles a ese lado del Tajo; Guadalajara, también fortificada y cuyo territorio llegaba hasta la cadena de montañas “que separan las dos Españas”, como dice el también geógrafo árabe Al-Razi. Se trata del Sistema Central, pues los árabes distinguían entre Castilla y España, formando ambas las dos Españas.
Alfonso VI de Castilla era yerno de Al-Mamun, emir de Toledo, y una larga tradición pretende que las comarcas de Cuenca, Huete y Uclés constituyeron la dote de su esposa Zaida y, por tanto fueron de Alfonso VI de Castilla, aun antes de que este conquistase Toledo en el 1085. Pero esto no parece cierto y lo más cercano a la realidad es que esas tierras fuesen conquistadas entre fines del siglo XI y a lo largo del XII. Alfonso VII, en 1154, dono a los obispos de Sigüenza el señorío de estos lugares. Al ser conquistada Cuenca, en 1177, por Alfonso VIII, este rey los incluye en la diócesis conquense recién creada, volviendo a quedar en el señorío real. Alfonso X confirmó a los pueblos de la Hoya en el uso de su antiguo Fuero, común al de Huete. La zona entre el Tajo y el Guadiela siguieron perteneciendo al distrito de Santaver. Santaver comenzó a perder importancia en favor de Huete y tan rápidamente que en el siglo XII había pasado prácticamente al olvido. Santaver y sus territorios pasaron muy probablemente a engrosar el ya amplio alfoz de Huete. Huete siguió engrandeciéndose, hasta el punto de que, durante la crisis almoravide de 1118 el geógrafo Idrisi la califica de “ciudad grande”, mientras que a Cuenca, por ejemplo, sólo la llama “pequeña” y Santaver ni la menciona. Cuando los castellanos reconquistaron la zona y comenzaron su repoblación con nuevos repartos en el siglo XII), el rey castellano Alfonso VII adjudicó diversos lugares de la Hoya son mencionados en las escrituras de donación como “aldeas de Huete”. Todo ello hace suponer que, ya bastante antes de estas donaciones, las tierras y poblaciones entre el Tajo y el Guadiela habían pasado a formar parte del territorio o alfoz de Huete.
Eran zonas con amplios despoblados que servían de zona fronteriza con varios reinos cristianos y que durante decenios fueron tierras de nadie. Casi con seguridad fueron encomendadas a Alvar Fañez, lugarteniente del Cid y mencionado en el Cantar. Pero éste, en sus correrías, no conquisto todas las poblaciones y comarcas. Si que tomó Zorita y se estableció en ella. Hay documentos en los que se firma “señor de Zorita”. También existe una vieja tradición en muchos pueblos de la Alcarria, según la cual Alvar Fañez fue su conquistador; Huete está asentado sobre un cerro que se llama “de Alvar Fañez”; y en la misma Alcocer existía -o todavía existe- una puerta que lleva el mismo nombre.