miércoles, 20 de enero de 2010

Leonor de Guzmán.

Más que la amante del rey, fue su fiel e indiscutible compañera, por lo
que Alfonso Xl le concedería un lugar preferente a su lado. Una posición
que no soló seria aceptada en la Corte castellana, sino reconocida también
en las extranjeras. No llegó a ser reina, pero si madre de rey, pues uno de
los díez hijos que dio al monarca acabaría reemplazando a la dinastía
legítima.


Era Leonor prima de Medina Sidonia y de Medinaceli. Su Abuelo y Alonso Pérez de Guzmán, Guzmán "el Bueno", son primos hermanos. Comienza la dinastía con Alonso Pérez de Guzmán, célebre noble español, apellidado el Bueno. Nació en León, lo que se pone en duda en favor de Sevilla, el 24 de enero de 1256. Muere en la sierra de Gaucín (Málaga), el 19 de septiembre de 1309. Se cumplen 700 años de su muerte. Fueron sus padres Don Pedro de Guzmán, Adelantado Mayor de Andalucía y Doña Teresa Ruiz de Castro, lo cual equivale a decir que nació hijo natural o como entonces se llamaban de ganancia, pues la esposa legítima de aquél era Doña Teresa Ruiz de Brizuela. Es "el Bueno" sobrino de Mayor de Guzmán, amante de Alfonso X¨"el Sabio" rey de Castilla.

Hizo, el Bueno, “un gran trabajo en Marruecos, con el sultán de Fez, de quien se hizo algo así como escolta personal a pesar de que Alonso le dijo que jamás pelearía contra cristianos; y si tuvo un cargo tan cercano al sultán (y luego jefe de sus ejércitos) era por el temor de éste de ser asesinado por sus hijos para heredar el trono”.

“el niño, Pedro Alfonso, de 9 años, apareció muerto cubierto por una tela blanca, aparentemente a manos de los benimerines”. Cómo cayó el niño en manos de los norteafricanos es una pregunta de casi imposible respuesta, pues “Guzmán había confiado el niño al infante don Juan, hijo de Alfonso X y así tío de Fermando IV, que le llevaría a la corte portuguesa, a Coimbra, invitado por Dionis, el rey de Portugal, cosa que a la esposa de Alonso, María Alfonso Coronel, no le parecía bien, pero al llegar don Juan con el encargo y para no desairar la invitación de todo un rey, cedió”. Pero esos días el infante don Juan fue desterrado, “y ya no se sabe si fue a Portugal, donde le impedirían quedarse y se embarcó para Tánger, o directamente fue a Granada a ver al sultán Ben Yusef”, por lo que no se sabe “cómo acabó el niño en manos de los benimerines”.

El patrimonio de Leonor se localizaba en dos enclaves muy distantesentre sí: la Meseta Norte y la Andalucía Occidental. En el primero, concretamente en tomo a Valladolid y Palencia, lograría reunir Víllagarcía de Campos, Baltanás, Pozuelo de Cabreros, Palenzuela y sus aldeas, Villaurnbrales, Paredes de Nava, Monzón, Tordesillas con sus aldeas, San Miguel del Pino y Castroponce. En Andalucía, Alcalá de Guadaira, Medina Sidonía, Huelva, Cabra, Lucena y diversos bienes en Córdoba y Algeciras. Además, como punto de intersección entre ambas regiones, en el centro peninsular, adquirirá Manzanares el Real, Guadalíx de la Sierra, Oropesa y Beteta.

Leonor aprovechó su lugar junto al monarca para conseguir bienes territoriales. Unos pasaron a su poder mediante donaciones regias o de algún particular, pero otros a través de compras y permutas efectuadas por iniciativa propia para redondear o concentrar señoríos. El objetivo de lograr riqueza habla sido conseguir con éxito y desde esa plataforma económica ocupé un lugar destacado entre las fuerzas políticas y sociales del reino, rivalizando no sólo con los miembros más hacendados de la nobleza castellana, sino incluso con los de la propia familia real, representada por María de Portugal y el heredero. Sin embargo, la posición alcanzada no le garantizó la vida, pues al morir su valedor fue ejecutada por sus enemigos y sus señoríos se dispersaron.

MUERTE DE LEONOR. En 1350 muere en el sitio de Gibraltar, a causa de la peste bubónica o peste negra, el rey Alfonso. Tras su muerte, accede a la corona con 16 años de edad solamente Pedro I, hijo del rey y María de Portugal. Leonor cae en desgracia y es encarcelada por la intervención de la reina madre. Fue ejecutada en el alcázar de Talavera de la Reina en 1351 por orden del rey Pedro I.

De sus propiedades, las situados en la Meseta Septentrional las mejores y de mayor rendimiento como Palenzuela, Tordesillas y San Miguel dcl Pino pasaron a manos de la reina viuda. Con ellas lograba ampliar sus ya extensas posiciones de Herrera de Pisuerga y CaMón de los Condes. Villagarcia dc Campos engrosé los dominios de Juan Alfonso dc Alburquerque, y al realengo volvieron las villas de Monzón y Paredes de Nava, aunque por poco tiempo, pues la primera fue donada por Pedro I a Sancho Sánchez de Rojas y la segunda por Enrique II a su cuñado Felipe de Castro. Por último, Villaumbrales retomada a los bienes de la Iglesia de Toledo, a quien habla pertenecido. En cuanto a las andaluces la mayor parte también vuelven a la Corona. Algunas por poco tiempo como Huelva, que fiue dada por Pedro I a María de Padilla, o Medina Sidonia y Cabra que fueron entregadas por Enrique II a su hijo natural don Enrique con el titulo ducal y condal respectivamente.


Con la dispersión de su patrimonio el esfuerzo de la Guzmán aparentemente parecía haber sido inútil, pero no fije así, pues su influencia y posición Rieron medios muy eficaces para afianzar a todos sus hijos. Uno de ellos, Enrique, ascendería años más tarde al trono castellano poniendo de manifiesto el triunfo de su madre.

Medina Sidonia. La Corona empeña sus rentas aquí a la casa de los Guzmán. Isabel, hija de Guzman "el Bueno" aal casar con Fernán Pérez Ponce. primer señor de Marchena, llevó en dote las villas de Rota, Chipiona, un juro de 100.000 maravedíes sobre las rentas reales de Marchena y otro de 50.000 sobre las de Medina Sídonía. Hacia 1337, Alfonso Xl había recuperado la casi totalidad de las rentas de ésta última y al desempeñarla por completo la entregó a Leonor, quien en noviembre de ese año ya flguraba como señora de la villa.
Leonor fue señora de Medina hasta su caída en desgracia a raíz de la muerte del rey en Gibraltar durante la Semana Santa de 1350. En aquel momento tenia esta villa por ella el noble sevillano Alfonso Fernández Coronel, y precisamente trasladando el féretro del monarca a Sevilla, la comitiva fúnebre se detuvo en este lugar donde Coronel solicitaría su renuncía al pleito-homenaje hecho a esta señora. La pronta deserción de Alfonso Fernández del partido de la favorita no fue algo excepcional; siguiendo su ejemplo, la propia villa de Medina Sídonia acudíria apresuradamente, en julio, ante el nuevo monarca para que éste aceptase el nombramiento de los oficiales del concejo —. un alcalde mayor, dos ordinarios y un alguacil, así como que pasasen a pertenecer al realengo. Peticiones que Pedro 1 concedió Sin embargo, esta nueva situación no satisfizo a los medínenses puesto que pronto se pasaron al bando trastamarista. Al principio de su reinado, Enrique II los complació, pero después Medina Sídonía volvería a pasar a dominio señorial al ser donada por este monarca a su hijo natural Enrique, nacido de sus amores con la cordobesa Juana de Sousa. Además de esta villa, que llevaría el título de Ducado, Enrique II le otorgó otros señoríos en Andalucía: Alcalá, Morón y el condado de Cabra. Este último dominio, como veremos, también había pertenecido a su abuela Leonor. El infante Enrique muere sin hijos y Medina Sidonia pasa como ducado a su sobrino nieto el III conde de Niebla, nieto de Isabel, señora de Niebla y también hija natural de Enrique II, que casa con Juan Alonso de Guzmán, nieto de "el Bueno".
Oropesa. En época de Alfonso XI, pertenece a su tio abuelo al infante don Juan y después a su hijo don Juan el Tuerto, que al ser ejecutado por traición en noviembre de 1326, sus bienes pasaron a poder del rey. Algunas de estas posesiones sirvieron para heredar a su hijo natural el infante don Pedro, señor de Aguilarde Campoo en Palencia, como Baena, Luque y Zuheros. Estas tres villas, después de la muerte de don Pedro, no pasaron, como el resto de su hacienda, a su hermano don Tello Alonso sino que se las reservó el rey. Asimismo, del patrimonio confiscado a don Juan "el Tuerto", Oropesa pasó a ser señorío de la madre de los anteriores.
El señorío de doña Leonor sobre Oropesa duró hasta 1350. En ese año ya se hallaba la villa en manos de don Juan Núñez de Lara, sobre quien había recaído la herencia de don Juan el Tuerto, al haberse casado con la hija de éste, doña María, señora de Vizcaya. Pero que casualidad casa doña Maria con su primo el infante Tello Alfonso.
Maria de Castilla, XVIII señora da Vizcaya, es hija de Juan "el Tuerto", infante de Castilla, XVII señor de Vizcaya y de Isabel, infanta de Portugal. Casa con su primo Juan de La Cerda, señor de Lara, hijo de Fernando de Lacerda, infante de Castilla; hijo de Alfonso X, y de Juana Nunez de Lara, señora de Lara. Padres de Juana de Lara, XIX señora de Vizcaya, que casa con Tello Alfonso de Castilla, señor de Aguilar de Campoo en sucesión de su hermano.
Pedro I incorporó, sin duda, Oropesa a la corona, al deshacerse brutalmente de su cuñada Juana y de la hermana de Juana de nombre Isabel, las dos últimas señoras de Lara y Vizcaya, con lo que estos dos territorios se incorporan a la Corona- desde entondes los reyes de Castilla son señores de Lara y Vizcaya- . De forma que, otra vez reincorporada la villa de Oropesa al realengo, se posibilitaba una nueva donación para compensar los servicios de algún buen vasallo. Oportunidad que no desaprovechó Enrique II para premiar con ella a García Alvarez de Toledo, en junio de l369. En el privilegio de donación, se hace entrega de la villa de Oropesa con todas sus aldeas: Alcañízo, Alcolea, La Calzada, Carreyuela, Corchuela, Guaycrbas,
Herreruela, Lagartera, Navalcán, Parrillas. Toi-ralba y Torrico. Poblaciones que muy posiblemente integraran también el señorío de doña Leonor, que de esta forma contaba con un dominio relevante, capaz de competir con el cercano de Talavera, propiedad de la esposa legítima del monarca. Y es en Talavera donde es ejectuda Leonor
Beteta, y sus siete aldeas El Tobar, La Cueva del Hierro, Valsalobre, Masegosa, Lagunaseca, Santa Maria del Val, Valtablado, además Pinilla y Durón. Sobre su adquisición, no sabemos sí fue por donación regia o por compra. Si sabemos que Enrique II confirma a Alvar García de Albomoz, V señor de Albornoz, en 1379, la compra que éste había hecho a su madre.
Durante la dominación musulmana, estuvo dentro de la jurisdicción de los señores de Albarracín. Desde el siglo X y hasta finales del XI, se la disputaron los señores de Teruel y de Molina, alcanzando gran importancia por su situación estratégica, al ser lugar de enlace y frontera del dominio musulmán entre Cuenca, Albarracín y Molina.
Los Lara, señores de Molina, así como el propio Alfonso VIII, le darían el pueblo en repetidas ocasiones al Obispado de Sigüenza. En 1253, Don Alfonso y Doña Mafalda de Molina, vendieron Beteta y sus siete aldeas al Concejo de Cuenca
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El V señor de Albornoz asentará las posesiones del Señorío en las tierras de la Serranaía en el llamado Infantado de Cuenca hasta ahora bajo la jurisdicción de Huete que compra por 700.000 maravedíes al rey Alfonso XI separándolas del la jurisdicción de la Corona. El quinto señor de Albonoz ademas de extender territorialmente el Señorio consigue gran influencia política al ser nombrado mayordomo mayor del rey Enrique II “el de las Mercedes”, hijo bastardo de Alfonso XI, cargo en el que le sucede su hijo Gómez García de Albornoz. Con fecha de 15 de Abril del año 1370, cuatro años antes de su muerte aparece firmado el privilegio por el que Enrique II le concede, los señoríos de Torralba y Tragacete que ya le habían sido donados por Alfonso XI. Así el nuevo monarca agradece a los Albornoz el apoyo que recibe de ellos en su enfrentamiento por el trono de Castilla con su hermanastro y legitimo sucesor del reino el rey Pedro I
Tener en cuenta que el cardenal Gil Álvarez de Albornoz, hermano del quinto señor de Albornoz, lego las aldeas de Huete de las que era Señor a su sobrino Alvar Garcia de Albornoz "el Joven ", "el Mozo" en el año 1364. Es Alvar segundo hijo de su hermano mayor del mismo nombre y quinto señor de Albornoz. Alvar García de Albornoz "el Mozo" era ya señor de Sacedon, Beteta y Tragacete y al morir sin descendencia deja sus posesiones a los herederos de su hermano mayor Gómez; el que será sexto señor de Albornoz. "El Mozo" fallece en 1385 peleando en la batalla del Troncoso contra los portugueses.
No sólo vendió esta villa de Beteta a los Albornoz, también Leonor vendió en 1349 sus poseiones en el valle de Orozco a Fernán Pérez de Ayala. Por el contrario, compró los valles vascongados de Llodio a Ruy López de Mendoza y Oquendo, almirante de Castilla.