martes, 9 de marzo de 2010

Plaza del Rey. Madrid.







Con vistas a esta Plaza y En la calle Barquillo la antigua casa-palacio de los duques de Sueca y Alcudia, obra del arquitecto José Urioste Velada en 1904 mandada levantar por Adolfo Ruspoli y Godoy, hoy viviendas particulares. Al ser la construcción entre medianerías sólo tenía dos fachadas, una a la calle del Barquillo y a la otra a los jardines del Palacio de Buenavista, sede del Cuartel General del Ejército.

En la Plaza del Rey la conocida como Casa de las Siete Chimeneas, rodeada de misterios y leyendas, y el monumento al teniente Ruiz, uno de los héroes del 2 de mayo de 1808.

"........El Teniente Jacinto Ruiz Mendoza se encontraba en su casa enfermo en cama con fiebre. Al escuchar los primeros disparos en la calle, decide partir corriendo a la Calle Ancha de San Bernardo donde se encontraba su Cuartel para ocupar su puesto de combate. El Coronel de la Unidad, Marqués de Palacio, cediendo a las instancias del Capitán de Artillería D. Pedro Velarde y a las masas populares, decide enviar a la 3ª Compañía del Segundo Batallón al mando de D. Rafael Goicoechea con treinta y tres fusileros al Palacio de Monteleón para que hicieran respetar el Cuartel y Parque de Artillería que estaban allí situados.
Llegado al Cuartel de Artillería, en cuyas puertas se agolpaba la muchedumbre, Daoiz que era el más caracterizado desembaina la espada y manda abrir las puertas al pueblo. Desoyendo las ordenes de su Capitán, el Teniente Ruiz penetra en dicho Acuartelamiento dirigiéndose al Capitán francés en estos términos: "El primer batallón de voluntarios del Estado esta a la puerta y los demás vienen marchando. Ya que por vuestra parte han empezado las hostilidades es forzoso entregarse inmediatamente, de lo contrario seréis pasado a cuchillo". El francés temeroso permite el paso al batallón que en realidad era una escasa Compañía, colocándola Ruiz frente a los franceses, mandando preparar las armas, lo que hizo que los invasores arrojaran las suyas.

En ese momento, el artillero español que guardaba la puerta abre las mismas, permitiendo que la multitud penetrase en el recinto militar y se apoderase de las armas, aclamando a Ruiz como libertador. En lugar de quedarse en el Parque de Artillería para defenderlo, las masas salen corriendo con las armas por las calles de Madrid. Velarde consigue cerrar la puerta quedando en el interior 80 civiles armados y encerrando a los 81 franceses en las cuadras situadas en el fondo del patio del Parque. Se presenta un destacamento francés que viene a recuperar el Parque. Ante la negativa de los voluntarios españoles, se produce una descarga francesa que es contestada por los españoles, causando numerosas bajas entre el enemigo y la huida de este. Unos momentos después regresan con gastadores con hachas que empiezan a romper las puertas, pero el fuego de los fusiles y el disparo de cañón que realizan desde dentro Daoiz y Velarde consiguió ocasionar numerosas bajas al enemigo obligándole a retirarse. Solamente Ruiz queda dentro del patio dispuesto a continuar la lucha hasta sus últimas consecuencias. En ese momento, con escasez de municiones, rodeado de cadáveres y humo, un segundo balazo penetra por la espalda y sale por el pecho, dando con él en tierra y cayendo así el último defensor . En ese momento acaba la lucha debido a que el Capitán Goicoechea se rinde y el enemigo entra en el Parque de Artilleria.

El General francés Murat, enterado de las elevadas pérdidas que había tenido la División Lefranc, ordena fusilar a los defensores españoles y en especial al Teniente Ruiz. Este había sido conducido en hombros por sus soldados, depositándolo en su cuartel y desde allí es trasladado a su domicilio, sito en la Casa de Dña. Mª Paula de Variano donde se oculta, siendo curado de sus heridas por el doctor D. José Rives. La noticia que oyó a sus asistentes de que había sido sentenciado a muerte le hizo arrojarse de la cama lamentando no haber perecido son su compañeros Daoiz y Velarde; teniendo los presentes que retenerle en el lecho. El doctor Rives consigue mejorarle de sus heridas y Ruiz decide incorporarse a las tropas que combatían contra los franceses. El Gobierno le destinó a un Regimiento de Guardias Valonas de Badajoz, laureando su heroísmo con el empleo de Teniente Coronel. Agravándose sus heridas, Jacinto Ruiz vivió en Badajoz bajo el cuidado de su tío Juan Cebollino, Tte. Coronel del Regimiento de Badajoz y más tarde en Trujillo (Cáceres).

Su padre, D. Amador Ruiz Linares, envía al Rey desde Ceuta una carta fechada el 25 de Junio de 1814 en la que expone que "se encuentra dichoso de haber sacrificado a la Patria un hijo tan digno, y que se siente al propio tiempo desgraciado y ofendido por el manifiesto agravio que ha hecho el Gobierno a su memoria, al no expresar, el menor recuerdo de su gloriosa muerte, olvidando que la Regencia primitiva dispuso se inscribiese en su Sala de Sesiones el nombre del "Inmortal Africano". Para subsanar el agravio, la Corte del Rey Fernando VII concedió solamente la medalla que se otorgaba a los parientes de todas las víctimas del 2 de Mayo, el ascenso a Subteniente del Fijo de Ceuta a su hermano menor Antonio Ruiz, quien hasta ahora era cadete del mismo; y la recomendación de que se tuviera presente a su hermana Salvadora para una pensión de "viudedad cuando las posibilidades del erario lo permitiesen".

Setenta y cuatro años después, en 1888, la memoria del Teniente Ruiz comienza a ser reconocida como se merece. El Teniente de Infantería D. Pedro A. Berenguer publica en "El ejercito Español" un artículo con el título "Homenaje a un mártir olvidado de nuestra Independencia". En él propone un homenaje nacional a la figura de Jacinto Ruiz, así como la erección de un monumento auspiciado por los Cuerpos e Institutos del Ejército.

La Reina María Cristina, regente durante la minoría de edad de D. Alfonso XIII encabezó la suscripción con 5.000 pts, aportando las mismas cantidades el Senado, el Congreso y el Centro del Ejército y la Armada y el Cuerpo de Carabineros. Se realiza una suscripción en todas las Armas, Cuerpos e Instituciones del Ejército de un día de haber a todos los Generales, Jefes y Oficiales del Ejército y la Armada. El Casino de Madrid y el Banco de España se suscribieron con 1.000 pts. La Guardia Civil, los Obispados participaron con cantidades diversas. El Ayuntamiento de Ceuta contribuyó con 500 pts y el Regimiento Fijo de Ceuta con 180 pts, además de aportaciones civiles y militares de la ciudad. También contribuyeron los Ejércitos de Cuba, Puerto Rico y Filipinas.

En 1890 se cierra la suscripción con 87.496 pts. La Comisión Ejecutiva creada encargó el proyecto del monumento al escultor Mariano Benllirue que residía en Roma y contaba con una edad de 28 años. Desde Roma se desplaza a Madrid con bocetos y maquetas, siendo aprobado el proyecto. El monumento llevaría un basamento de cinco metros de lado con escalinatas, un pedestal de cuatro metros y sesenta centímetros de altura. La estatua mostraría al Teniente Ruiz con el sable desenvainado y el pelo revuelto, en actitud de ataque, animando a sus huestes. El pedestal contaría con varios bajorrelieves de bronce, coronas, banderas, trofeos y frisos. Por el proyecto de la obra y realización, Benlliure cobraría ochenta mil pts.

El 4 de Marzo de 1891 se coloca la primera piedra de dicho monumento en la Plaza del Rey de Madrid, comenzándose inmediatamente después la construcción. Los materiales utilizados fueron mármol negro de Mañaria, rojo de Sigüenza y gris de Carrara bajo la dirección de los marmolistas hermanos Arévalo. La estatua y bajos relieves de bronce fueron fundidos y enviados por Benlliure desde Roma. El 2 de Mayo de 1891 se procede a la inauguración de la estatua en la Plaza del Rey de Madrid...."

Jacinto Ruiz Mendoza nace en Ceuta el 16 de Agosto de 1779. Hijo de Antonio Ruiz, Subteniente de Infantería destinado en la Plaza y de Josefa Mendoza, ambos naturales de Ceuta. El 17 de Agosto de 1795, a la edad de 16 años, entra como cadete en el Regimiento Fijo de Ceuta, donde ya había servido como Capitán su abuelo paterno, don Antonio Nicolás Ruiz y donde su padre desempeñó el empleo de Alférez. El 10 de Julio de 1800, a los 21 años asciende a Segundo Subteniente. A Subteniente el 21 de enero de 1801, estando destinado en el Regimiento de Voluntarios del Estado y a Teniente el 12 de marzo de 1807, permaneciendo destinado en el mismo Regimiento.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

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De la casa-palacio de los duques de Sueca y Alcudia apenas se ve una esquinita en la segunda foto. Es ese edificio blanquecino rosado que asoma un poco a la derecha.