domingo, 7 de octubre de 2012

Juana, esposa de Enrique IV. Cuñada y prima de la princesa Isabel


Infanta de Portugal y reina consorte de Castilla, nació en 1439 Quinta do Monte Olivote (Almada) y murió a los 36 años en Madrid.

Hija póstuma de Eduardo I y de la infanta Leonor de Aragón, hija de Fernando I de Antequera y de Leonor Urraca de Castilla, condesa de Alburquerque.

Eduardo I de Avís o Duarte I de Avís- Don Duarte-. Viseu, 30 de octubre de 1391 - Tomar, 9 de septiembre de 1431. Fue rey de Portugal, de la Dinastía de Avís. Hijo del rey Juan I de Portugal y de Felipa de Lancaster (hija de Juan de Gante, duque de Lancaster, hijo a su vez de Eduardo III de Inglaterra), heredó el trono el 14 de agosto de 1433.
Fernando I de Antequera era hijo segundo de Juan I de Castilla y de Leonor de Aragón, hermana del rey aragonés Martín el Humano, y nieto, por tanto, del rey Pedro IV el Ceremonioso por vía materna, y del rey Enrique II de Castilla, por la rama paterna.

En el año 1455 casa con su primo segundo Enrique IV de Castilla- siete años menos que su mujer-, que acababa de anular su matrimonio con Blanca de Aragón. Tras siete años sin hijos, Juana dio a luz en 1462 a una niña que fue también llamada Juana, 1462 -1530.

Son Juana y Enrique IV bisnietos de Juan I de Castilla.

A sus 11 años entró a formar parte del servicio de Enrique IV. La boda con este conllevó una dote muy especial. Los portugueses se aseguraron un pago de 100.000 florines de oro en caso de que Enrique 'fallara' en sus obligaciones conyugales. A causa del desinterés sexual de Enrique, Juana tuvo otros amoríos con la complicidad de su entorno. Su relación era de desconfianza y de vigilancia absoluta.

Cuando Enrique IV supo que la reina estaba embarazada de Pedro de Castilla, justo cuando la necesita para los pactos de Guisando y así dar una imagen estable de familia real la repudió y le pidió que se fuera a Cáceres o a Ciudad Rodrigo, en la frontera con Portugal.

A la muerte de Enrique IV, el 11 de diciembre del año 1474, la reina Juana sostuvo los derechos sucesorios de su hija pero falleció algunos meses después, el 13 de junio de 1475.
Juana de Portugal tuvo por amante al caballero castellano  Pedro de Castilla y Fonseca, biznieto de Pedro I de Castilla. Esta relación se dio incluso cuando aún estaba casada con el rey, lo que fue conocido en la época. Con él tuvo dos hijos gemelos,

Pedro Apóstol de Castilla y Portugal (30-11-1468-?), casado con Juana de Mendoza;
Andrés de Castilla y Portugal (30-11-1468-?), casado con Mencia de Quiñones.

Pedro de Castilla, corregidor de Toledo, casa con Catalina Lasso de Mendoza, señora de Valhermoso y Mondéjar, hija de Pedro Laso de Mendoza, señor del Valle de Lozoya y de Mondéjar, hijo del I marqués de Santillana, y de Inés Carrillo, señora de Mondéjar: progenitores de los señores de Villamanrique de Tajo.

Enrique IV de Castilla, en 1467, la entregó al Arzobispo de Sevilla, quien la llevó al castillo de Alaejos, en donde estuvo presa, y de donde se escapó dos años después. Palencia describe así la aventura: "Estando ya embarazada de siete meses, terminó el motivo que la tenía en rehenes, y el Rey envió a varios nobles a que la sacasen del castillo de Alaejos y la acompañasen a Madrid. Se alteró la Reina, porque en la Corte la hubiera sido imposible disimular su embarazo, y despidió con un pretexto a los enviados de su marido. Y una noche se descolgó por el adarve, siendo recogida abajo por su amante Don Pedro, que, según lo convenido, la aguardaba junto al portillo del muro inferior, a la sazón tapiado con piedras sin trabazón de cal. Apartáronlas prontamente; penetraron por él, y siguiendo el sendero de la cava, en que asentaban los cimientos, salieron al campo, donde hallaron a Pedro de Castilla y a Juan Hurtado, hijo de Rodrigo Díaz de Mendoza, con diez caballos". "Reunidos todos, dirigiéronse por orden de la Reina, a Cuéllar, en busca de Don Beltrán , que allí estaba, y aunque ella le dió una explicación falsa del motivo de su venida, no tardaron él y los suyos en apercibirse de la causa que la impulsaba a arrastrar antes el escándalo de la fuga que el peligro de su permanencia de la fortaleza". Enríquez del Castillo dice que la Reina fue descolgada en un cesto, que se golpeó al caer y que se lastimó en la cara y en la pierna derecha: "pero luego que así cayó fue arrebatada y puesta en las ancas de una mula de Luis Hurtado, y así, a más andar, sin parar, se vino con ella hasta la villa de Buitrago, donde estaba su hija". Allí, en Buitrago, la Reina pariría dos niños gemelos, a quienes se les impuso el nombre de Apóstol, los cuales nacieron el día de San Andrés del citado año de 1469.
Vivió la Reina en Trijueque, con los Mendoza, y luego se trasladó a Madrid, retirándose en el convento de San Francisco en 1475, cuando tenía treinta y seis años de edad, pocos meses después de fallecer Enrique IV, Madrid, domingo 11 de diciembre de 1474. Su muerte, según algunos de los citados cronistas, se debió a un envenenamiento ordenado por su hermano el rey de Portugal, Alfonso V. Su hija Juana la Beltraneja casa con su tío el rey portugués el 25 de mayo de 1475.

Siendo hija de Enrique IV, la mayor parte de su vida vivió custodiada por la nobleza, que tenía en ella un valioso rehén. Desde 1465 hasta 1470 la custodió el conde de Tendilla, de la familia Mendoza, en los castillos de Buitrago del Lozoya y Trijueque. Desde 1470 a 1474, Juan Pacheco, I marqués de Villena, en el castillo de Escalona y en el alcázar de Madrid. Desde 1474 a 1475, cuando casa con su tío el rey portugués,  Diego López Pacheco, II marques de Villena, en el alcázar de Madrid y en los castillos de Escalona y Trujillo.

Comprendiendo los defensores de Juana que sus fuerzas eran inferiores a las de Isabel, pidieron al portugués Alfonso V que defendiera el derecho de su sobrina, que lo era Juana, y le propusieron que se casara con ésta, con lo que vendría a ser también rey de Castilla.
Aceptó Alfonso, dirigió a Isabel y Fernando una manifestación, exigiéndoles que renunciaran a la corona en favor de Juana si querían evitar las consecuencias de la guerra, y pasando la frontera con 1600 peones y 5000 caballos avanzó por Extremadura. Llegó a Plasencia, donde se le incorporaron el marqués de Villena y el duque de Arévalo, y allí se desposó- 25 de mayo de 1475- con Juana, a la vez que dirigía mensajeros a Roma solicitando la dispensa del parentesco que entre ellos mediaba.

En seguida se proclamó a los desposados reyes de Castilla, y se expidieron cartas a las ciudades, exponiendo el derecho de Juana y reclamando la fidelidad de estos. Juana, en dichas cartas, expedidas por el secretario Juan González, asegura que Enrique IV en su lecho mortal declaró solemnemente que ella era su única hija y heredera legítima

Los adversarios de Enrique IV le habían llamado "el Impotente", no tanto por no haber tenido descendencia de su primera esposa, Blanca de Navarra, como por ser de dominio público la dejación que hacía de sus obligaciones conyugales.

Aún hoy día se plantean dudas sobre su heterosexualidad, sin embargo es algo que siempre ha quedado entre la historia y la leyenda. De hecho, los primeros rumores acerca de la supuesta homosexualidad del rey surgen cuando nació Juana, pues los nobles castellanos opuestos al rey pretendieron hacer creer que la niña era hija del noble Beltrán de la Cueva, privado de Enrique IV, por lo que a la niña se le dio el apodo de Juana la Beltraneja. Es en esos momentos cuando surgen toda clase de rumores, incluida la homosexualidad regia, como forma de deslegitimar al rey. Es decir, como arma política. Incluso algunas fuentes incluyen la forma en que habría dejado embarazada a la reina, mediante una precoz técnica de inseminación artificial utilizando una cánula de oro (per cannam auream), y otras descripciones físicas que permitieron a Gregorio Marañón realizar su Ensayo biológico sobre Enrique IV de Castilla y su tiempo (Madrid 1930), que diagnosticó al rey de displasia eunucoide con reacción acromegálica, y que en la actualidad se define como una endocrinopatía, posiblemente un tumor hipofisario, manifestando litiasis renal crónica, impotencia, anomalía peneana e infertilidad, además de caracteres psico-patológicos.

Así, Gregorio Marañón, basándose en la obra de Alonso de Palencia habla también de la homosexualidad de Enrique, aunque llega a la conclusión de que no está probada.

Tanto la "Crónica Castellana" como la de Alonso de Palencia hablan de “amantes” del rey, entre las que se cuentan Catalina de Sandoval, Guiomar de Castro y Beatriz de Vergara. Si bien suelen añadir que los amores eran “vanos” no deja de extrañar que un rey impotente buscase amoríos que podrían ponerlo en evidencia.

Alfonso Fernández de Palencia (¿El Burgo de Osma?, Soria, 1423 - Sevilla, 1492), fue un historiador, lexicógrafo y humanista castellano del Prerrenacimiento.
De origen judeoconverso, se educó en el palacio del ilustre obispo burgalés Pablo de Santa María, antaño rabino de Burgos convertido al catolicismo por Vicente Ferrer. En 1441 fue familiar de su hijo, el también famoso humanista, Alfonso de Cartagena, igualmente obispo de Burgos, de quien fue discípulo.

Marchó a Italia y entró al servicio del cardenal Basilio Besarión, con quien permaneció en Florencia hasta 1453. Estudió humanidades con Jorge Trapezuncio (Jorge de Trebisonda) en Roma. En aquel país entabló también relación con Vespasiano da Bisticci.

Vuelto a España, después de pertenecer durante un tiempo a la casa del arzobispo Fonseca de Sevilla, sucedió en 1456 a Juan de Mena en el cargo de cronista real y secretario de cartas latinas de Enrique IV. Se declaró en 1468 partidario del infante Alfonso e intervino en las negociaciones para la boda de la pretendiente al trono Isabel con Fernando de Aragón, siendo actor en arriesgados y pintorescos lances, en el transcurso de los cuales ayudó a la pareja a casarse en 1469. Terminó siendo cronista oficial de la reina Isabel tras su subida al trono en 1475.

Además de su tarea principal de historiador, los nuevos reyes le encargaron diversas misiones durante la Guerra de Sucesión Castellana. Por ejemplo, intervino eficazmente en el establecimiento de la Santa Hermandad en Sevilla (1476) y organizó el envío de una flota de refresco a Gran Canaria en 1479.

Según el propio de Palencia, la reina le retiró su favor en 1480.1 La muerte le alcanzó en 1492 cuando trabajaba aun en la redacción de sus obras.

Fue una figura representativa del primer Humanismo castellano y, aunque conocía escasamente el griego, fue un magnífico latinista y hablaba a la perfección el italiano y el francés.

La principal obra de Alfonso de Palencia es la monumental Gesta Hispaniensia ex annalibus suorum diebus colligentis, llamada habitualmente Décadas por estar dividida en décadas. Esta crónica cubre los acontecimientos desde finales del reinado de Juan II hasta 1481, incluyendo el reinado de Enrique IV, su enfrentamiento con los partidarios de su medio hermano Alfonso, el conflicto por la sucesión de Enrique IV, la subsiguiente guerra civil y la consolidación de los Reyes Católicos en el trono tras la firma de la paz.

Alonso de Fonseca o Alonso de Fonseca y Ulloa, (Toro (Zamora), 1418 - Coca (Segovia), 18 de mayo de 1473). Señor de las villas de Coca y de Alaejos y arzobispo de Sevilla. Arzobispo de Sevilla desde el 4 de febrero de 1454, casó al rey Enrique IV el Impotente en sus segundas nupcias en 1454 con Juana de Portugal.


Doña Juana de Portugal pasó su infancia en Toledo, junto a su madre, la Reina de Portugal, desterrada en aquella ciudad, en donde murió, según es el parecer de los historiadores, envenenada. Falleció en el monasterio de Santo Domingo el Real de Toledo el 19 de febrero de 1445, envenenada — en opinión de Jerónimo de Zurita — por Álvaro de Luna el Condestable de Castilla. Recibió sepultura en el convento de Santa María da Vitoria en Batalha. Su hija Juana tenía 10 años. Vive en la Corte y a los 16 casa con Enrique IV, siete años mayor que ella.

En 1440, a la edad de 15 años, el príncipe Enrique casa con su prima segunda la infanta Blanca de Navarra, hija de Blanca I de Navarra y de Juan II de Aragón. Sucede en la corona de Castilla en 1454.

En marzo de 1453, antes de firmarse el divorcio con Blanca, ya hay constancia de que se negociaba el nuevo matrimonio de Enrique con Juana de Portugal, hermana del rey Alfonso V de Portugal. Las primeras capitulaciones matrimoniales se firmaron en diciembre de ese año, aunque las negociaciones fueron largas y no se firmaron las capitulaciones definitivas hasta febrero de 1455.25 Según los cronistas de la época, Juana no aportó dote al matrimonio y no devolvería lo recibido aunque el matrimonio no se hiciese efectivo. Lo largo de las negociaciones y estas concesiones podrían interpretarse como una debilidad de Enrique por los rumores sobre su impotencia.27 La boda se celebró en mayo de 1455, pero sin acta notarial ni una bula concreta que autorizara la boda entre los contrayentes, que eran primos segundos.

Blanca  de Navarra (Pamplona, 13851 – Santa María la Real de Nieva, 3 de abril de 1441), perteneciente a la Dinastía de Evreux, fue Reina Consorte de Sicilia entre 1401-1409, y Reina propietaria de Navarra desde 1425 hasta su muerte. Fue la segunda hija del rey Carlos III de Navarra, apodado el Noble y de su esposa Leonor de Trastámara, hija del rey Enrique II de Castilla. Con Juan II de Aragón es madre de la infanta Blanca primera esposa de Enrique IV. Juan II de Aragón viuda casa con Juana Enríquez, hija de Fadrique Enríquez, Almirante de Castilla, y rival político de Álvaro de Luna. De este matrimonio nace el infante Fernando, Fernando el Católico. Es así que Fernando casa con la hermanastra del que fue su cuñado.

En abril de 1441, estando de paso por Santa Maria de Nieva, Segovia, muere  la reina Blanca I de Navarra, por lo que fue enterrada en la capilla mayor de la iglesia de Ntra. Sra. de la Soterraña. Sus restos permanecieron allí, en contra del deseo expresado en su testamento de ser trasladada a Ujué, y se olvidó su ubicación hasta que la tumba fue descubierta durante unas obras de restauración en 1994

Blanca, esposa de Enrique IV nace en Olite, 9 de junio de 1424 – Orthez, 2 de diciembre de 1464), fue infanta de Aragón y de Navarra, infanta de Castilla por matrimonio  entre 1440 y 1453).

Fue el tercer descendiente y segunda hija de la entonces infanta heredera Blanca de Navarra y de su segundo esposo, el infante Juan de Aragón.

La reina Blanca I acompaña a su hija a Castilla para su matrimonio formal con el príncipe Enrique de Castilla, que tuvo lugar en la ciudad de Valladolid, el 16 de septiembre de 1440 al cumplir los 15 años el príncipe. Blanca vive en Castilla un infeliz matrimonio, el cual será finalmente anulado por no consumación el 2 de mayo de 1453, aduciendo el príncipe Enrique que una "impotencia recíproca debida a influencias malignas" le impidió intimar con su esposa. Blanca regresa a Navarra repudiada y sin los bienes acordados en las capitulaciones de su matrimonio por haber sido éste anulado, teniendo su padre Juan II que encargarse de sus necesidades, hecho que no le importaba mucho, pues el rey sentía una completa aversión tanto por ella como por su hermano mayor Carlos de Viana; su hermana menor Leonor, condesa de Foix, tampoco le tenía estima, y tampoco Juana Enríquez, su madrastra. Blanca, sola y prisionera en Olite, queda a la merced de su padre, el cual decide una nueva alianza con Francia teniéndola a ella como pieza principal. En la localidad alavesa de Salvatierra, Juan II y el rey Luis XI de Francia se entrevistan, quedando acordada dicha alianza mediante el matrimonio de Blanca (de entonces 38 años de edad) con el hermano menor del soberano francés, Carlos, duque de Berry (de 16 años). Sin embargo, Blanca se niega seguir siendo un peón en el juego político y rehusa casarse con el duque de Berry.

El rey Juan II, furioso por la rebeldía de su hija, reacciona airadamente. Decide entregarla a su hija Leonor y su marido, el conde Gastón IV de Foix. En el trayecto del viaje que la conduce a Béarn, señorío de sus peores enemigos, Blanca, consciente de que querían su muerte, formula una protesta escrita por el secuestro (Roncesvalles, 23 de abril de 1462). Días después (30 de abril) en Saint-Jean-Pied-de-Port, dicta su testamento designando como heredero a nada menos que su ex-marido y ahora rey Enrique IV de Castilla. Una vez en Béarn, Blanca es encarcelada en la Torre Moncada, en Orthez, donde morirá el 2 de diciembre de 1464 bajo extrañas circunstancias. Algunos historiadores indican que fue asesinada por orden de su hermana, y otros, bajo la mano de su propio padre. Fue sepultada en el panteón de la iglesia catedral de Lescar.4

A la muerte de Juan II, en 1479, el trono de Navarra recaería en la única hija viva que le quedaba de su primer matrimonio, Leonor.

Leonor, prima de los reyes de Navarra, es abuela de la segunda esposa de Fernando el Católico. Es así que este casa con una sobrina nieta. Padres de Juan  que nace el 3 de mayo de 1509  y murió unas horas después de nacer.