lunes, 8 de octubre de 2012

Lerma. La villa ducal de Lerma. Burgos. Conjunto monumental de la Plaza Mayor





El ducado de Lerma fue creado el 11 de noviembre de 1599 por el rey Felipe III y otorgado al V marqués de Denia y IV conde de Lerma, don Francisco Gómez de Sandoval-Rojas y Borja.

Su denominación hace referencia al municipio de Lerma, siendo esta villa burgalesa cabeza de los estados integrados en este ducado.

El 2 de diciembre de 1726 Felipe V concedió la Grandeza de España de Primera Clase.

Francisco Gómez de Sandoval-Rojas y Borja, más conocido como Francisco de Sandoval y Rojas (Tordesillas, 1553 – Valladolid, 17 de mayo de 1625), fue el V marqués de Denia, I marqués de Cea, Sumiller de Corps, Caballerizo mayor, I duque de Lerma desde 1599, primer ministro y valido de Felipe III (1598–1621).





Palacio Ducal (1601 - 1617)   .  

Característico de la época de los Austrias, el Duque de Lerma aprovechó el emplazamiento del antiguo castillo medieval y realizado según las trazas de Francisco de Mora, fue construido en sucesivas fases, concebido como morada de los Duques, a la vez que regio aposento para la corte de Felipe III, con motivo de los retiros cinegéticos en la villa.
   
La disposición es característica de los palacios castellanos: un patio central rodeado de galerías columnadas, alternando dos cuerpos: el primero, de 20 columnas de orden toscano con arcos de medio punto y el segundo de 20 columnas de orden jónico; siendo las columnas de una sola pieza. Arranca también desde este patio una suntuosa y amplia escalera claustral.
   
La fachada principal está fabricada con recios sillares, su portada se acompaña de pedestal, columna y capitel a cada lado, en que se basa un frontispicio semicircular, con labores de arquitrabe. Toda la fachada queda rematada por una fuerte cornisa de piedra y por encima se elevan las cubiertas de pizarra, con sus buhardillas.
   
Sobre aquellas cornisas y en las cuatro esquinas arrancan los cuatro torreones rematados por chapiteles también cubiertos de pizarra, con gran bola, veleta y cruz.
   
Todo el Palacio estaba compuesto por 210 balcones de hierro y 135 ventanas entre buhardas y rejas.
   
El Palacio fue utilizado como cuartel general durante la invasión napoleónica, perdiendo sus cuatro chapiteles. Ha sido rehabilitado como Parador de Turismo, recobrando el encanto perdido en los siglos pasados.
   


Armas de la Casa Ducal de Medinaceli

El I duque de Lerma casa con Catalina de la Cerda, hija del IV duque de Medinaceli.



Plaza Ducal  o Plaza Mayor de Lerma. También conocida como Gran Plaza, fue considerada modelo urbanístico. Se utilizó como mercado de transacciones, como coso taurino en las llamadas fiestas del toro enmodorrado (los toros eran rejoneados por los nobles y sin ser matados eran "incitados" a entrar en un callejón que conducía directamente al precipicio; así morían despeñados) y como corral de comedias. Es de grandes dimensiones, tiene una superficie de cerca de 7.000 m². 
 
En la actualidad se cierra con dos alas porticadas, pero en su origen estaba porticada por todos los flancos. En esta plaza se encuentran dos monumentos importantes: Palacio ducal y monasterio de San Blas.  
 
El Palacio ducal de Lerma. Ocupa todo un lateral de la Plaza. Su arquitecto fue Francisco de Mora. Durante la Guerra Civil Española se utilizó el edificio como cárcel. En la actualidad es un gran Parador Nacional de Turismo desde 2003. El porqué de las 4 torres del palacio de Lerma, es debido a un embuste del propio duque de Lerma al rey.
Por definición, a los palacios ducales se les otorgaban 2 torres, pero el duque preguntó al rey si podía poner 2 torres en su palacio, omitiéndole la información de que eran 2 torres más las que quería poner. El rey le concedió el permiso, pues éste pensó que se refería a las 2 torres que podía poner y no a 2 torres más, y así fue cómo colocó las 4 torres en su palacio.

El Palacio de Lerma fue iniciado en el año 1601 por encargo del Duque de Lerma. Su arquitecto fue Francisco de Mora, que lo llevó a cabo siguiendo las líneas herrerianas ya difundidas desde el Monasterio de El Escorial.



Linaje Sandoval y Rojas 


Convento de San Blas.

Situado en una plaza anexa a la Plaza Ducal, llamada de San Blas. Comenzó a construirse en 1613 para albergar a las monjas dominicas. 

Del mismo arquitecto que el Palacio Ducal, hasta el siglo XIX estuvo unido a éste por un pasadizo volado de tres arcos. Pueden verse aún los arranques de los arcos. 


Convento de San Blas (1613 - 1617)   .  

Unido al Palacio, por un pasadizo volado de tres arcos hasta el S. XIX.
   
La fundación del monasterio dominico de San Blas fue la que proporcionó mayor orgullo de cuantas edificaciones religiosas levantó el Duque en Lerma. Al ostentar el patronazgo de la Orden y según las disposiciones del Concilio de Trento, trasladó en 1612 la Comunidad que habitaba en el Tovar (Cifuentes) a su villa.
   
Fray Alberto de la Madre de Dios realizó las trazas del convento y el retablo mayor es obra de Juan Gómez de Mora, que aprovechó algunas piezas de un antiguo retablo. Se distribuye en cuatro cuerpos de arquitectura, con columnas, pilastras, nichos todo él dorado. Los lienzos son del pintor del duque Pedro Antonio Vidal.
   
En el centro, una hornacina con una talla del siglo XVII de San Blas con las reliquias del Santo en el pecho; muy veneradas el día 3 de febrero con la bendición de las roscas típicas de dulce o de pan.
   
En el crucero destaca el Cristo Crucificado, de la Escuela Castellana de Gregorio Fernández del S. XVII, y la Virgen del Rosario de gran belleza y calidad artística. La cúpula de media naranja y linterna, cuyos pilares duplicados levantan cuatro arcos torales con sus pechinas y con franjas entre recuadros y triángulos. La amplia pieza abovedada que se encuentra detrás de la Iglesia del monasterio acoge un valioso relicario donado por el Duque.


Hoy lo habitan HH Dominicas que realizan cerámica.




Esta Lerma a orillas del río Arlanza. Vista de la excolegiata de San Pedro


Puente Medieval   .  

Con toda seguridad existió un primitivo puente, en el camino de Lerma a Burgos, que salvara el paso del río Arlanza. 

El nuevo puente no se levantó hasta la fortificación de la villa lermeña y una vez asegurada su firme posición amurallada. Se construyó con recios sillares de piedra y estaba provisto de sus correspondientes pilares tajamares y estribos.
   
El Duque creó en la vega del río un precioso jardín, con huerta y coto privado de caza. Los jardines lo componían estanques con cisnes, cenadores, fuentes de alabastro, paseos cubiertos... Además el Duque construyó 7 ermitas. 

El Papa Paulo V en 1609 concedió a los fieles que orasen en cada una de estas ermitas, las mismas indulgencias que gozaban los que visitaban las siete Iglesias de Roma. 

En la actualidad podemos contemplar la del Humilladero, como único vestigio de la fastuosidad de los jardines.