lunes, 29 de octubre de 2012

Vozmediano. Soria






Vigila las tierras de Soria, La Rioja y Zaragoza.



































Cerca del castillo, a los pies del Moncayo, nace el río Queiles, en un manantial que es de los más impetuosos de Europa.


El manantial es conocido como fuente vauclasiana porque el agua sale a borbotones a 1100 litros por segundo. Proviene de un complejo sistema subterraneo de cuevas y galerías donde el agua se almacena y fluye en su interior, saliendo en manantiales o fuentes. 

Es el segundo mayor manantial de Europa y forma el 80% del caudal del Queiles. 

Brota a unos mil metros de altitud.

El agua de lluvia y del deshielo se filtra por las piedras impermeables y en el valle pasa a través de las tierras calizas y surge el agua entre las junturas de las rocas permeables e impermeables dando lugar a los manantiales y fuentes. 

Los sitios más conocidos son los llamados Ojillos del Queiles en Ágreda y este nacedero.







Moncayo traidor que haces pobre a Castilla y rico a Aragón”. Gran parte del área de absorción de estas aguas pertenece superficialmente a la cuenca del Duero. Mientras que el desagüe principal vierte al rio Queiles, afluente del Ebro.








A los pies del Moncayo.

El marqués de Santillana en su Seranilla Primera dedicada al Moncayo nos habla en sus versos de esta zona. 


Serranilla de Moncayo,
Dios vos dé buen año entero,
ca de muy torpe lacayo
faríades cavallero.

Ya se pasava el verano,
al tiempo que onbre se apaña
con la ropa á la tajaña,
encima de Oxmediano
ví serrana sin argayo
andar al pie del otero,
más clara que sale en Mayo,
ell alva, nin su luzero.

Díxele: "Dios nos mantenga,
serrana de buen donayre."
Respondió como en desgayre:
¡Ay!, que en hora buena venga
aquel que para Sanct Payo
desta yrá mi prisionero."

E vino a mí como un rayo
diziendo: "Preso, montero."

Díxele: "Non me matedes,
serrana, sin ser oído,
ca yo non soy del partido,
desos por quien vos lo avedes.

Aunque me vedes tal sayo
en Agreda soy frontero,
e non me llaman Pelayo,
magüer me vedes señero."

Desque oyó lo que dezía,
dixo: "Perdonad, amigo,
mas folgad ora comigo,
e dexad la montería.

A este çurrón que trayo
quered ser mi parcionero,
pues me fallesçió Mingayo
que era comigo ovejero.


Entre Torellas y el Fayo
pasaremos el Febrero."

Díxele: "De tal ensayo,
serrana, soy placentero."